José Luis Rodríguez Zapatero prefirió ayer, en Viena, no mostrarse en público muy duro con Evo Morales, a cambio de obtener de él la promesa de que cualquier medida que pretenda adoptar en adelante, si afecta a las empresas españolas, estará precedida por conversaciones con su Gobierno. Hubo reproches por la forma en que el Ejecutivo de Bolivia nacionalizó los hidrocarburos, pero sólo en privado. El mandatario español quiere, ante todo, preservar los importantes intereses de las compañías españolas en ese país, según sus colaboradores,