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Sábado, 13 de mayo de 2006
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Morales se compromete a no tomar medidas unilaterales sin hablar antes con el Gobierno español
Zapatero elude criticar al presidente de Bolivia en público y se da por satisfecho con sus promesas a fin de preservar los intereses de las empresas nacionales
Morales se compromete a no tomar medidas unilaterales sin hablar antes con el Gobierno español
CORDIALIDAD. El presidente Zapatero saluda al presidente de Bolivia, Evo Morales, en un momento de la cumbre. / AP
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José Luis Rodríguez Zapatero prefirió ayer, en Viena, no mostrarse en público muy duro con Evo Morales, a cambio de obtener de él la promesa de que cualquier medida que pretenda adoptar en adelante, si afecta a las empresas españolas, estará precedida por conversaciones con su Gobierno. Hubo reproches por la forma en que el Ejecutivo de Bolivia nacionalizó los hidrocarburos, pero sólo en privado. El mandatario español quiere, ante todo, preservar los importantes intereses de las compañías españolas en ese país, según sus colaboradores,

Doce días después del decreto nacionalizador, Zapatero habló, por fin, con Morales. Hasta ayer, el interlocutor de Morales fue el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. A pesar de lo que le molestó la medida, el presidente del Gobierno no se puso de inmediato al teléfono con Morales para evitar aparecer como prepotente ante un interlocutor tan susceptible con los poderosos como es el líder indigenista boliviano.

Primera respuesta

Después, dilató cualquier contacto personal para expresarle así su disgusto por la falta de respuesta a los recados que le iba mandando a través de Moratinos y su equipo. Sólo ayer, cuando Morales respondió, por vez primera y por escrito, dando alguna satisfacción al Gobierno español, Zapatero decidió reunirse con él.

La entrevista duró cuarenta y cinco minutos, según fuentes de La Moncloa, y estuvo precedida por las palabras del día anterior en las que Morales acusó a Zapatero de no haber cumplido hasta ahora sus promesas de aumentar la ayuda a Bolivia y condonar su deuda. Esas manifestaciones provocaron que, de manera informal, el Ejecutivo hiciera llegar al presidente boliviano su malestar, aunque él aseguró anoche ante los periodistas que nadie le pidió aclaraciones, como habían dado a entender desde la delegación española. Echó la culpa a «la falta de coordinación de los colaboradores» de Zapatero.

En cualquier caso, Morales, que ya preparaba la respuesta a una carta que Moratinos le envió el pasado día 8 proponiendo una serie de principios para la negociación tras el decreto nacionalizador, incluyó en su misiva una matización de sus palabras. Según el jefe del Ejecutivo boliviano, la prensa no le interpretó bien: él nunca acusó al Gobierno español de incumplir sus promesas, sino que lo que hizo fue expresar sus esperanza de que los ofrecimientos de Zapatero se hicieran pronto realidad.

Lo cierto es que la precisión de Morales y, sobre todo, su respuesta a las propuestas de Moratinos, inclinaron a Zapatero a reunirse con él. Asegura en su carta que está totalmente de acuerdo con Moratinos en que la negociación abierta para regular el nuevo marco de funcionamiento de las empresas petrolíferas en Bolivia, debe basarse en la seguridad jurídica y en la «bilateralidad», es decir en los contactos con esas compañías, pero con el «acompañamiento del Gobierno de España».

Carta «significativa»

Con ello, Morales acepta, según el Gobierno, que antes de tomar cualquier medida que afecte a empresas españolas consultará con el Ejecutivo. Así vino a decirlo, posteriormente, en rueda de prensa, el propio Zapatero, después de considerar la carta como «significativa y aclaratoria». El jefe del Ejecutivo destacó que se abre «la senda para abordar el problema desde la bilateralidad» y subrayó que «debe comportar un diálogo, sin que se adopten medidas, en que los dos gobiernos intensifiquen sus posibilidades y el que el concurso de las empresas sea importante».

Zapatero, a quien Morales dijo tener un gran «respeto y admiración», calificó su encuentro con el presidente boliviano como «positivo, sincero y clarificador». Además, reconoció el derecho de Bolivia a tener una política sobre sus recursos naturales, aunque también advirtió de la necesidad de contar con las empresas, incluida la española Repsol, para la explotación, y señaló que el principio debe ser que «la inversión necesita una razonable rentabilidad».

Por otra parte, Zapatero reafirmó el compromiso de España con la ayuda al desarrollo de Bolivia y anunció que delegaciones de los dos países se reunirán en una comisión mixta para establecer la política de ayuda y cooperación.

Morales, por su lado, añadió, en otra rueda de prensa, que Zapatero le había expresado el deseo de contribuir a resolver los problemas sociales de Bolivia y, en concreto, de mantener su intención de convertir la deuda en proyectos de educación.

El presidente del Gobierno mantuvo también contactos durante la cumbre con los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva; de Argentina, Néstor Kirchner; y de Uruguay, Tabaré Vázquez, entre otros.



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