Alemania ha puesto sus ojos en el Gran Bilbao. La regeneración urbanística desarrollada a orillas de la ría ha seducido al Gobierno de Hamburgo. Dieciséis urbanistas, arquitectos e ingenieros de caminos de esta ciudad-estado recalaron esta semana en la capital vizcaína y otros puntos del territorio histórico. Con seis días de duración, el periplo de los germanos tocó ayer a su fin con un paseo en barco por la desembocadura del Nervión. Poco antes, los jóvenes expertos descubrieron Barakaldo, el 'Superpuerto' y el Puente Colgante. Tres enclaves que les dejaron un buen sabor de boca. «Bilbao y sus alrededores son impresionantes en cuanto a infraestructuras», valoró Daniela Schmidt, una de las integrantes de la expedición.
Mapa en mano, los alemanes iniciaron su ajetreada agenda en el Ayuntamiento baracaldés. El director local de Planificación Urbanística, Pedro Jáuregui, y el arquitecto municipal, Ramón Mardones, ejercieron de guías. A pie, el grupo comenzó su recorrido en la Herriko Plaza. Después de atravesar el paseo Dolores Ibarruri, llegó la primera parada: el solar de la futura torre Pormetxeta. «Irá acristalada y acogerá viviendas», detalla Jáuregui. Más abajo, está ubicada la zona de Urban-Galindo, todavía en pleno proceso de construcción. «En este área, antes estaba la mayor industria de Vizcaya, Altos Hornos, y en breve se levantarán 500 viviendas», explicaron los representantes del Consistorio con la plaza de Desierto como telón de fondo. A coro, los visitantes cruzaron sus sorprendidas miradas. Apenas se lo creían. El cambio era realmente «espectacular».
El edificio Ilgner, el estadio de Lasesarre y el cercano polideportivo fueron los siguientes destinos. Tuvieron éxito, aunque el centro de atención era bien distinto: el incesante goteo de obras. «Acaban de empezar a trabajar para el Baurat -la administración regional de Hamburgo- y en el futuro serán inspectores de obra», aduce el traductor y orientador de los viajeros, el bilbaíno Joxe Borja.
Metro y Guggenheim
Los alemanes quedaron entusiasmados por la arquitectura y los servicios del Gran Bilbao. «Me gustó el Guggenheim y el contraste entre este museo y el palacio Euskalduna», describe el joven urbanista Jan Philipp Stephan. «Ambos están en Abandoibarra, pero el edificio de Gehry es perfecto, no hay faltas. El otro es precioso, pero se ve que está hecho por arquitectos menos experimentados», analiza el experto, que chapurrea el castellano.
El metro, la Basílica de Begoña, el aeropuerto, el BEC y las sedes de Bilbao Metrópoli 30 y Bilbao Ría 2000 fueron otras de sus paradas. «La transformación que se está produciendo aquí es similar a la de Hamburgo», revela Stephan. Pese a todo, hay notables diferencias. Hamburgo es cuatro veces más grande. Y la capital vizcaína tiene el Casco Viejo, uno de los enclaves que más gustó a la expedición. El suburbano también dejó boquiabiertos a los germanos. «Es muy bonito y mucho más moderno que el nuestro», evidencia Daniela Schmidt.