Mucho se había especulado días atrás con los pronósticos que daban a conocer los meteorólogos televisivos sobre la climatología del día más importante en el año calceatense. Parecía que todos se habían puesto de acuerdo en anunciar chubascos para el 12 de mayo y, visto el acierto del año anterior que obligó a cambiar los planes y realizar el recorrido procesional con la imagen del patrón por el interior de la Catedral del Salvador, pocos daban un euro porque se pudiese celebrar con normalidad la procesión.
Por si fuera poco, el día anterior habían comenzado los dichosos chaparrones y la alborada, gris cobalto y con reniebla, no animaba al optimismo. La mañana siguió con el nublado como techo celeste, pero la temperatura y la ausencia de viento notable hicieron recobrar la esperanza de que todo se pudiese desarrollar como estaba anunciado.
Así fue. Cerca de las 12.30 horas, las puertas de la catedral se abrían de par en par para dejar salir los pendones de las cofradías y tras ellos la imagen de Santo Domingo de la Calzada sobre su argéntea peana reposando en las andas que, a su vez, descansaban en los hombros de un numeroso grupo de fieles. La Coral Calceatense y la Banda Municipal de Música saludaron al Santo con el tradicional 'Voces se elevan al cielo', que empañó de lágrimas muchas de las miradas de los cientos de presentes en la plaza. Acto seguido, el saludo correspondió a los danzadores y de inmediato la comitiva procesional se puso en marcha dirección calle Mayor, Plaza de la Alameda...
Tras la imagen del patrón, las autoridades religiosas con el obispo, Juan José Omella, a la cabeza; las autoridades civiles, con los secretarios de Estado de la Cooperación Territorial (Ministerio de Administraciones Públicas) y de Infraestructuras y Planificación (Ministerio de Fomento), Ana Leiva y Víctor Morlán, respectivamente; el presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz; el presidente del Parlamento de La Rioja, José Ignacio Ceniceros; el alcalde, Agustín García Metola, diputados, senadores, concejales e invitados. Cubriéndoles las espaldas, la Banda Municipal de Música y un nutrido grupo de vecinos.
Recorrido sin prisas
Sin prisa alguna, la comitiva fue recorriendo buena parte de las calles del Casco Histórico, con las tradicionales y obligadas paradas para que la antes aludida coral interpretase los cánticos de rigor. Entre tanto, los incansables danzadores iban y venían hacia la imagen del fundador de la ciudad bailando las acostumbradas danzas del día. La imagen pasaba de hombro a hombro de los cientos de calceatenses que, ansiosos por portar por unos momentos a su patrón, se 'enzarzaban' por momentos en incruentos rifirrafes a codo limpio para gozar de esos cortos minutos como 'costaleros'.
Cuando se llevaba una hora y media de procesión, el presidente riojano se ausentó de la misma por motivos de agenda, pero el resto continuó hasta la llegada a la catedral, donde nada más hacer su aparición la imagen se entonó el himno del Santo. Concluido el canto, se procedió a dejar sobre un pedestal la imagen y, al contrario de lo que suele ser ritual, al rato el personal comenzó a abandonar el templo olvidándose de que una de los costumbres habituales es la de besar las reliquias. Éstas, que reposaban sobre el altar mayor, fueron retiradas por el párroco, José Ramón Sacristán, a la vista de que nadie había reparado en reproducir la costumbre.
Por la tarde, encierros para pequeños y mayores y en el segundo, además de varios sustos y revolcones, hubo que registrar un herido que, contusionado en la frente y sangrando, fue atendido por las asistencias de Cruz Roja, y luego trasladado a Logroño.