Dada la arraigada costumbre riojana de aderezar cualquier periplo festero con degustaciones a troche y moche, a los forasteros les debe de extrañar cómo se lleva este tema en Santo Domingo de la Calzada. Antes de nada, es preciso señalar que la mayor parte de las que aquí se estilan, están directamente relacionadas con la Cofradía del Santo.
Tal vez, la que más llame la atención sea la del almuerzo del Santo, una ración de cocido a base de garbanzos y carne de carnero que se sirve durante la madrugada del día grande, es decir, ayer. No se trata de que los calceatenses sean especialmente particulares, sino que lo importante es rememorar de la manera más fidedigna posible la caridad que practicaba el patrón y fundador de la ciudad cuando, en vida, se ocupaba de asistir a los menesterosos y caminantes que pasaban por lo que entonces aún era un pequeño burgo, camino de Compostela.
Hay otras degustaciones que también están directamente relacionadas con la hermandad citada. La tarde del día 11 se procede a repartir raciones de cebolleta, con pan y vino, una costumbre que debe estar enraizada con la distribución de las sobras de condimentos cuando se cocinaba el almuerzo.
Para hoy, después de que el cuadro del Santo cambie de domicilio, de la casa del prior viejo a la del nuevo, éste obsequiará a cuantos se acerquen a la Casa del Santo, con raciones de queso fresco con pan y vino. Y, el próximo lunes, festividad de San Isidro, será la cofradía del patrón de los agricultores la que invitará a un aperitivo variado a cuantos lleguen hasta la Casa del Santo una vez haya concluido el protocolario cambio de directiva en la cofradía, acto que se lleva a cabo en el interior de la catedral una vez concluya la procesión con la imagen del santo madrileño.
Pero, hay una degustación que es totalmente al margen de las tradiciones, es la de champiñón con pan y vino que esta tarde llevará a cabo la peña El Salero.