Los vecinos de Olabeaga recibieron buenas noticias en su encuentro con las instituciones. Si el plan anterior contemplaba el derribo de más de 200 viviendas del barrio, ahora la incertidumbre sólo reside en una. El número 14 de la Cuesta de Olabeaga, más conocida como 'la casa de la estación'. Este edificio, de cinco alturas, es el único sobre el que planea la sentencia de derribo.
«Lo mejor sería dejarla donde está, pero aún no sé si será posible», afirma el alcalde. Ayer mismo habló con Bilbao Ría 2000 y garantizó que «en tres o cuatro meses» se despejará la incertidumbre. El inmueble está en la zona de expansión del barrio, donde está previsto construir 400 viviendas en terrenos cedidos por Labein y Renfe.
Los de Labein ya están disponibles. Con la compañía ferroviaria, en cambio, todavía no se ha llegado a un acuerdo. «Existe buena disposición», afirma Iñaki Azkuna, que se reunió con el secretario de Estado de Infraestructuras para abordar este asunto. Si las conversaciones prosperan, las vías de Renfe se soterrarán a su paso por el barrio.
Mientras se concretan estas cuestiones, hay algunas decisiones ya tomadas. Se ha descartado el puente previsto por Zaha Hadid entre Olabeaga y Zorrozaurre. «Hemos visto a un barrio en contra y es verdad que puede dividir y crear problemas», dice el alcalde. Ha seguido el mismo camino que otra estructura más agresiva, el viaducto que se prolongaba hasta Enekuri «y dividía la ciudad, no sólo Olabeaga». Este puente figuraba en un plan aprobado hace quince años.
La calle Camino de la Ventosa, en cambio, se ha salvado. Al estar tan cerca del nuevo campo de fútbol y el futuro campus tecnológico de la UPV, «pensamos que era difícil mantenerla, pero encaja perfectamente». Esta vía aportará a Olabeaga «una buena conexión» con Basurto. Algunos vecinos plantearon la necesidad de un plan de rehabilitación que podría llevarse a cabo «si hay acuerdo, aunque no les saldría gratis», concluye el alcalde.
De la reunión algunos salieron «mucho más tranquilos», aunque no han desterrado todas sus dudas. «Se han eliminado las estructuras más agresivas, pero nos preocupa la casa de la estación y el puente de cuatro carriles, que pasa al lado de los campos de futbito», dice Lourdes Luque, de Olabeaga Bizirik.