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Sábado, 13 de mayo de 2006
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VIZCAYA
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Efímeras como la moda
Diseñadores modernos ponen a la venta sus colecciones en lugares 'chic' cuidadosamente escogidos y durante sólo unas pocas horas
Efímeras como la moda
DE 'SHOPPING'. Una joven ojea unas prendas expuestas en la colección de Getxo. / FERNANDO GÓMEZ
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Diseñadores de vanguardia en busca de su minuto de gloria y en un ambiente chic. Lo último en cuestión de moda es comprar en tiendas, si como tal se pueden llamar, que se montan y desmontan en un abrir y cerrar de ojos, ya que sólo permanecen en funcionamiento unas pocas horas. Son tan efímeras como la propia moda, aunque los clientes tengan al alcance de su mano y, sobre todo, de lo que dé de sí su tarjeta de crédito las últimas tendencias de los creadores más 'cool' y apuestas ancladas en el pasado que reivindican su vigencia con el cartel de 'vintage'.

La 'Ephemere Store' que montó ayer Modorra -encargada de la organización de la pasarela de diseñadores del País Vasco- en el Hotel Embarcadero de Getxo constituye un nuevo concepto de «shopping».

Modistos consagrados como el provocador David Delfín y Josep Abril y, especialmente, jóvenes que intentan hacerse un hueco en esta industria porque les resulta poco menos que imposible colocar sus prendas en las tiendas 'convencionales' presentaron sus colecciones. Ayer, fue el salón de un hotel y otras veces suelen ser salas de fiestas o lo que se precie. «Pero siempre ambientes modernos y cuidadosamente escogidos», aclara Leticia Orúe, organizadora del evento.

Mercadillos 'finos'

El público que se acercó descubrió las propuestas de los parisinos Misericordia, los pantalones de Luxoir, recién llegada de Japón, las camisetas «hipercool» de Supa, las divertidas y coloridas faldas de Watashi Wa, los vestidos de Lavanderas, los prendas de Con faldas y a lo loco, zapatos de Celia Marco... Una especie de mercadillo fino.

Con una particularidad: a unos precios increíblemente baratos. «Es impresionante. Esta camiseta de David Delfín que costaba 170 euros te la pillas por sólo 35», se alegró una joven que acudió acompañada de un grupo de amigos en busca de camisetas «metrosexuales».

Con esta nueva forma de vender, ganan los clientes y los diseñadores. Según Orúe, el sector atraviesa un «mal momento». Las tiendas, explica, no compran todo «lo que les gustaría porque no se atreven o, simplemente, no lo ven claro. «Normalmente, tardan tres temporadas en comprarle a un diseñador y si ya es difícil y caro hacer una pasarela, pues tres colecciones...». Y cuando se atreven a dar ese paso, argumenta otra responsable de Modorra, al que se le viene el cielo encima es al consumidor. «Los comerciantes cargan una plusvalía de, al menos, un 120% con lo que encarecen muchísimo el producto y lo hacen inaccesible para muchísimas personas».

Además de comprar sin intermediarios de ningún tipo y ver en directo las colecciones de pasarela, estos puntos de encuentro son una buena oportunidad para encargar piezas a medida a creadores sobrados de talento pero faltos de financiación y hacerse con prendas exclusivas que «ves en las revistas y que aún no encuentras en las tiendas».

Orúe está convencida del éxito de esta innovadora iniciativa. «A la gente que se acerca aquí le gusta disfrutar con el diseño y las cosas diferentes y bien hechas».



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