Penúltima tripleta del 18º Villa de Bilbao. Abrieron los invitados Anplitude, venidos de Lekeitio con una clac que apoyó sobremanera su rock pesaroso inspirado en la onda yanqui de los 90, o sea, la más triste y menos movedora de la historia. Había casi más gente fuera del Bilborock que dentro, pues mucha peña prefirió escaquearse de un repertorio con ecos de Silverchair, Pearl Jam y tal, peor asimilado que otros proyectos euskaldunes tipo PiLT o Berri Txarrak.
La sensación de la terna la aportaron los sevillanos Bombones, felices en su papel estelar y confiados en su cancionero de pop duro estupendamente arreglado (guitarras, teclado...) y cantado, con deudas reconocibles hacia Byrds, los Who, Manfred Mann o el brit pop moderno y actual. Gustaron mucho y gran parte del jurado los disfrutó desde la primera fila, así que contarán en las deliberaciones finales.
Cerraron los navarros Rum. Comenzaron sonando cada uno a su bola, aplicados a una suerte de post hardcore desafinado que parecía remedar el carisma modernista de paisanos como El Columpio Asesino, pero tamaño dislate no tardó más de un par de temas en encauzarse por un estilo más denso que sonó descaradamente a Los Planetas.