Francisco José Alcaraz fue reelegido ayer presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo tras la renuncia de Pablo Broseta, hijo del senador de UCD y catedrático Manuel Broseta, asesinado por ETA en 1992. En sus primeras palabras, se ratificó en su negativa a dialogar con la organización terrorista porque no puede haber un proceso de paz sino «un proceso de rendición». El candidato retirado denunció, a su vez, las «formas autoritarias» del líder de la AVT porque fue «juez y parte» en las votaciones. «Hoy -se lamentó- es un mal día para las víctimas».