El Correo Digital
Domingo, 14 de mayo de 2006
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OPINIÓN
APUNTES
Piano salvador
David Helfgott le debe a la película 'Shine' fama y seguridad económica pero, sobre todo, confianza en sí mismo y en su condición de pianista singular y brillante. Su vida es un guión de cine que pudo acabar en tragedia y terminó en resurrección. Una grave enfermedad mental estuvo a punto de transformar a un genio en carne de psiquiátrico. Le faltaba 'humanidad' y la halló en su mujer, Gilian. Ella le permitió vivir en su música sin abandonar la tierra. Y tras 'Shine', Helfgott reinició una imparable carrera de intérprete. «Sólo cuando toco me siento un ser humano completo».



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