Robert Towne tiene una trabajada reputación como guionista por sus trabajos en la década de los setenta ('Chinatown', 'Shampoo'), aunque su enorme productividad ha ido pareja al declive de su talento en la creación de historias y diálogos ('Orca", 'Misión Imposible II'). Como director sólo cabe mencionar 'Conexión Tequila' (1988), siendo la película que ahora presenta su cuarta incursión tras la cámara. Para ello, ha elegido a John Fante, autor maldito y de cierto culto, que en su novela 'Pregúntale al polvo' (nótese el cambio de título para evitar malentendidos) abordaba un drama romántico con tintes autobiográficos en Los Ángeles de la depresión.
En realidad se trata de un vasto melodrama en el mejor estilo de los clásicos de Hollywood, con una perfecta ambientación y una lograda fotografía, pero que se queda a mitad de camino de casi todo a la hora de describir las peculiares torturas de sus personajes. Sin conocer la novela se intuye que el guión de Towne no ha conseguido adaptar todo su contenido. El relato se centra en las angustias creativas del escritor -bien dibujado por Colin Farrell- y su amor por una bella camarera mexicana, magníficamente interpretada por Salma Hayek. Y lo hace con una parsimonia muy poco apropiada para el tumulto de pasiones y emociones que requiere la historia.
Así, entran y salen personajes desarrollados en forma de boceto que poco aportan al núcleo de una historia que, por otra parte, toca de forma tangencial cuestiones como la discriminación racial o las relaciones inconvenientes.