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Domingo, 14 de mayo de 2006
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POLÍTICA
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Rubalcaba ve «la luz al final del túnel», aunque subraya que el camino será «duro»
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Optimista, pero con grandes dosis de cautela. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, volvió a insistir ayer en la tesis que defiende en las últimas semanas sobre el proceso de paz: «se adivina la luz al final del túnel» pero el trayecto será «largo, duro difícil y muy complicado». Durante un mitin del PSOE en León, el recién nombrado titular de Interior valoró los dos años de Gobierno socialista y defendió la labor del presidente Zapatero en la búsqueda de la erradicación de la violencia.

Rubalcaba destacó el compromiso del Ejecutivo con la paz y recalcó que en los últimos años se ha logrado «abrir una fase distinta» en la que se vislumbra el punto y final de ETA. En su opinión, el actual es «un momento histórico» para conseguir que acabe la actividad de la banda tras cuatro décadas de terror. «Si estamos donde estamos -aseguró- es porque la democracia lo ha hecho bien, los jueces y fiscales, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y Francia también nos ha ayudado mucho, y los partidos democráticos».

Reclamó unidad entre las fuerzas políticas y aseguró que el PSOE tiene la «voluntad de seguir trabajando todos juntos» por dar el carpetazo definitivo a la violencia. «Cuando somos más fuertes es cuando estamos unidos» añadió al tiempo que apeló al trabajo «de todos» para lograr que «esta esperanza de paz» se transforme en «una realidad de paz». En este sentido, advirtió que la actual debilidad de la banda se debe a que «lo hemos hecho bien todos» y a que la democracia se ha mantenido firme «en nuestras convicciones: se les ha dicho una y otra vez que nunca vamos a desistir».

Por su parte, el secretario general del PP, Ángel Acebes, ofreció un discurso mucho más duro en el que enfatizó la necesidad de que ETA «desaparezca de una vez y por todas y para siempre», entregue las armas «y jamás vuelva a haber terrorismo». El dirigente popular subrayó «con toda firmeza» que lo único que cabe es su disolución y precisó que «no hay nada que debatir» con la banda, «no hay precio que pagar y nada que decidir».

Ahondó en la idea de que los terroristas y la izquierda abertzale mantienen el mismo discurso de toda su trayectoria con la integración de Navarra en Euskadi, la autodeterminación, la independencia y «la crisis del Estado» como sus principales reivindicaciones.



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