SEXO Y FÚTBOL
-¿Les parece buena idea estar aquí, cuatro hinchas, todas mujeres, para hablar de fútbol?
Mari Paz: Muy bien, si se meten los hombres ya no es lo mismo.
Asun: Pero si somos iguales. ¿No queremos ser todos lo mismo?
Mari Paz: Pero parece ser que como el fútbol siempre ha sido de hombres... Te dicen que no entiendes, que ves lo que quieres. A mí me lo dice incluso mi marido.
Asun: Es que tú has llegado ahora.
Mari Paz: ¿Si llevo 17 años de socia!
Asun: Y yo 50. Ahora es cuando se han empezado a meter más chicas.
Antxoni: Cuando hicimos la peña de mujeres de la Real, decían: «¿Sólo mujeres?». La gente mayor se ponía histérica y soltaba: «Éstas, a cocer las alubias». Y yo me cabreaba. Hemos estado alejadas del fútbol, como en todo, pero eso tiene que cambiar. En este debate hay cuatro mujeres. Alguno dirá «¿qué entenderán éstas!», pero da igual.
Sara: En el estadio, nos aceptan como a ellos. Ahora, en la calle...
Mari Paz: Sobre todo pasa con personas mayores. Yo he estado por lo viejo en Pamplona con mi bombo y un kalimotxo en la mano, y hay que ver cómo se volvían a mirarme, qué descaro. Si lo lleva un hombre es normal, pero si es tía...
Asun: Estuve en el Fenerbahche-Besiktas en Estambul yo sola. No había otra mujer en todo el estadio. Me miraban con unos ojos... El guía no me quería dejar ir.
-¿Y los maridos?
Antxoni: En casa.
Asun: El mío se quedaba trabajando en nuestro bar.
Mari Paz: Él, en un sitio del campo y yo, en otro. Quiero ir a mi bola.
Sara: Los maridos no quieren estar al lado de las mujeres.
Mari Paz: No, soy yo la que no quiero, ya quisiera él. Ja, ja...
Sara: Porque las mujeres son más peleonas. Tengo un amigo que llevó a su mujer de recién casado al fútbol y ya no fue más con ella.
Antxoni: Pero lo de tirar cosas es más de los hombres.
Sara: Sí, yo nunca he visto a una mujer tirar nada.
Antxoni: Una cosa es que llores o grites cabrón, y otra cosa es que tires la silla. O la aceitera.
-Las mujeres no pudieron ser socias del Athletic hasta 1979.
Sara: Era absurdo. Sólo nos dejaban ser abonadas. Yo le pedí al presidente, Beti Duñabeitia, el cambio. Como nos incluyeron por antigüedad, se corrió la lista hacia abajo y algunos se quejaron porque les dieron un número más alto.
-Desde hace años, el fenómeno de las fans ha pasado del mundo de la música al del balón. ¿Ha perjudicado a la imagen de la aficionada?
Sara: Eso no es afición, duran tres o cuatro años y luego se olvidan del fútbol. Antes no ocurría. Zarra y Panizo eran de llamar la atención, pero no nos interesaba decir: «¿Qué bonitas piernas tienen!». Si se pusieran los trajes y las camisetas de ahora... estarían mucho mejor.
Mari Paz: A veces, sobre todo las jóvenes, dicen: «Mira qué culillo tiene ése». Pero yo no voy al fútbol para ver culos o piernas.
-También Kournikova está en boca de todos. Y sin ganar un torneo.
Asun: Sarriegi tiene unos ojos...
Sara: Me llaman la atención los italianos, cómo se peinan y visten.
Asun: Tuve a mi lado a Paolo Maldini y es guapo hasta decir basta.
Antxoni: No sé... Sí, Javi De Pedro. Mecagüen la mar, no hay en la Real quien lleve el número 10 como él.
LA HERMANDAD Y LOS PIQUES
Sara del Athletic; Antxoni de la Real; Asun del Alavés, y Mari Paz del Osasuna. Cuatro equipos, tres vascos y uno navarro. Tampoco es casualidad. ¿Qué tienen en común? Para algunos está claro, para otros no tanto. Mejor preguntar.
-¿Por qué creen que están representados aquí sus cuatro clubes?
Mari Paz: El Osasuna adora a la Real y al Alavés.
-¿Y al Athletic?
Mari Paz: Pues no, ja, ja. Bah, en serio, somos los que más cerquita estamos y tenemos que llevarnos lo mejor que podamos.
Sara: La política no hay que mezclarla. Esa adoración de Osasuna por la Real ha existido. Y en los últimos años, entre la política y los fichajes del Athletic, el Osasuna nos trata diferente que a los otros. Me duele ver que al Athletic le tratan mal en Pamplona. Jugadores navarros hemos tenido toda la vida. Pero cuando Osasuna subió a Primera es cuando empezó el enfrentamiento por los fichajes.
Antxoni: Nunca se me olvidará el funeral de Aitor Zabaleta. Ver allí a todo el Athletic, dándonos ánimo, aquello fue... ¿la leche!
Sara: O cuando murió el presidente del Athletic, Uria. Me emocionó ver a jugadores de la Real, porque como siempre estás con el pique... Pero, al final, somos una familia.
-Los piques. ¿Qué no soportan de otras hinchadas?
Asun: Que se metan con mi equipo. Según a qué campos, me llevo tapones para los oídos, porque a los vascos ya sabes cómo nos miran y hay que oír cada cosa...
Mari Paz: Me molestó el otro día en Santander cuando la Policía nos registró de arriba a abajo uno por uno y luego miraron los autobuses.
Sara: Pues si se hubiera hecho con lo del Heyssel, con aquel partido con tantos muertos...
Antxoni: Cuando lo de Zabaleta, 50.000 espectadores gritaban «putos vascos, os vamos a matar».
Asun: Y en Cádiz, jugando al día siguiente del atentado de Atocha, el 11-M, ni te cuento, porque se pensaba que había sido ETA.
Sara: En San Mamés, los insultos de «españoles hijos de puta» a coro le han hecho un daño terrible al Athletic. Ponte en el lugar del árbitro, del linier, de los jugadores. Apoya a tu equipo, pero no te metas con el contrario. Al fútbol va gente que no tiene ni idea y hace daño.
Antxoni: Sólo quieren armar bulla.
Sara: ¿Qué cerebro van a tener cuando los nuestros van a tirar un corner y empieza el público a lanzarle cosas al portero! ¿Qué más quiere el equipo contrario!
-¿Qué opinan de la política de fichajes del Athletic?
Asun: Me parece bonito. ¿Ojalá pudiéramos llevarlo todos así! El Alavés no puede, no hay cantera.
Mari Paz: Sería un orgullo tener sólo jugadores navarros. A mí me parece genial, porque ves a equipos que sólo tienen extranjeros, pero, si no puede competir, tendría que echarse el orgullo al bolsillo.
Sara: Es una regla no escrita. El fútbol vasco ganó cuatro Ligas seguidas, entre la Real y el Athletic. ¿Por qué entonces con aquellos jugadores se pudo ganar? O como la final que ganó el Athletic al Madrid por 0-2. Jugaban con Di Stefano, Gento, Santamaría, Puskas... Era el mejor Real Madrid y le ganamos. Se está manipulando. La gente llama a las emisoras y dice «siempre con vascos». Pues eso tendría que decidirse por pura democracia: un socio, un voto.
EL ROMANTICISMO
-En tantos años, ¿cómo ha cambiado el fútbol? ¿Era antes más apasionante, más romántico?
Sara: Los jugadores están mucho más preparados, la velocidad es mayor. Hace años, los jugadores se apostaban el día anterior: «Te vamos a meter tantos goles». Se divertían con las bromas y no se puede comparar con la exigencia de ahora, el profesionalismo feroz, la televisión mirando a ver si se han ido de picos pardos. Se les ha separado de la gente de la calle. Antes no había 'Salsa rosa'.
Antxoni: A mí me gustaba más antes. Veías a Arconada por la calle y le saludabas. Ahora están atacados por todas partes.
Sara: Se ha perdido la intimidad de antes, sólo se manifiesta ya en las tragedias que comentábamos.
-¿Os imagináis la vida sin fútbol?
Sara: Visto lo que ha significado el fútbol y el Athletic... me ha permitido conocer mucho de la vida de las personas, y eso es un enriquecimiento. En una época en que se pensaba que ser hincha de fútbol era poco o más o menos que ser analfabeto, y se ha demostrado que puedes ser un intelectual. Ésa es la grandeza del fútbol.
Asun: Yo antes leía a Sánchez Dragó, pero, desde que dijo que los que leemos el 'Marca' somos borregos, ya no le quiero ni oír.
Sara: Pues el 'Marca' ha tenido épocas en que ha contado con escritores excepcionales.
Asun: Mi vida sin el fútbol no la entiendo, no podría prescindir ahora, es una dependencia. Cuando se acaba la Liga pienso ¿qué voy a hacer hasta septiembre!.
Antxoni: Lo necesito para vivir. Me quitas eso y me quitas todo.
Mari Paz: Haces 13 horas de viaje, pierdes el partido y de vuelta sin dormir. La gente te dice que estás loca, pero yo me pongo tan contenta que no me cabe más, me va a dar algo. Una cuñada me dice: «Yo no tengo nada en la vida que me llene tanto como te llena a ti el fútbol». Pero eso no se compra, te sale o no. Aprovecho para pedir que me dejen meter el bombo en los campos.
-Encontró en Valencia a Manolo el del bombo. Harían buena pareja.
Mari Paz: No creo, sólo va con la selección, ja, ja, ja...