«Lorca era muy exigente, honrado y trabajador», recuerda Pepín Bello, que ayer cumplió 102 años de edad y es el único testigo vivo de la Generación del 27. Amigo íntimo del poeta asesinado por las fuerzas más reaccionarias cuando la Guerra civil en su Granada natal, Bello afirma que García Lorca, con quien concidió en la Residencia de Estudiantes, «no era nada de izquierdas, como lo quieren describir ahora, ya que nunca se interesó por la política».
Bello recuerda con exactitud lo «encantador, simpático, vital y alegre» que era su amigo, quien, junto a Salvador Dalí, Luis Buñuel y él mismo, formó lo que años más tarde se denominó la Generación de la Amistad.
Pepín Bello, confidente de todos ellos, inspirador y creador de conocidas imágenes surrealistas utilizadas por el grupo, califica de de «disparate» que se quieran exhumar los restos del poeta, al considerar que la familia sería incapaz de hacerlo.
«La familia de Lorca lo respetaba de una forma especial, por lo que me parece una tontería que ahora digan que sus allegados pagaron una gran suma de dinero por recuperar su cadáver», manifestó Bello, quien en su 102 cumpleaños insiste en que se está dando una imagen errónea del poeta.