El Correo Digital
Domingo, 14 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares    Página de inicio
PORTADA ÚLTIMA HORA ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
VIZCAYA
VIZCAYA
Una veintena de jóvenes ocupa dos pisos del Casco Viejo para abrir un 'gaztetxe'
Las viviendas, de más de cien metros cuadrados, están vacías desde hace una década
Una veintena de jóvenes ocupa dos pisos  del Casco Viejo para abrir un 'gaztetxe'
Los jóvenes se cubrieron con máscaras. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El Casco Viejo de Bilbao estrenó ayer con chocolatada y champán un 'gaztetxe' en la plaza Unamuno. Una veintena de jóvenes ocuparon en la tarde del pasado jueves el primer piso del número 27 de la calle Askao: dos amplias viviendas de más de 100 metros cuadrados cada una y desocupadas desde hace casi una década. El viernes organizaron la 'Alde zaharreko gazte asanblada' (Asamblea de jóvenes del Casco Viejo) y limpiaron los inmuebles para que los vecinos pudieran entrar a conocer el nuevo centro.

Ayer por la mañana abrieron las puertas. Poco antes, de madrugada, varios jóvenes se encaramaron a la balconada de la vivienda que da a la plaza Unamuno para desplegar las pancartas y banderas 'okupas'. En una de ellas denuncian que «1.023 casas y locales del Casco Viejo se encuentran vacíos bajo la mirada pasiva de la Administración».

El colectivo juvenil reivindicó «un espacio liberado y autogestionado por y para la juventud, donde nosotros mismos podamos decidir. Queremos un modelo de ocio y tiempo libre alternativo frente al modelo actual de barrio élite-turístico que nos ofrecen, desprovisto de infraestructuras y que deshace los vínculos entre las personas», proclaman en un manifiesto que repartieron entre los vecinos. Al local le darán un uso «social, cultural y deportivo».

De momento, nadie ha puesto impedimentos a estas iniciativas. Los niños y jóvenes del Casco Viejo se acercaron ayer a la casa ocupada y la plaza para disfrutar de la chocolatada de la mañana, los juegos de malabares y el sonido de la txalaparta. Por la tarde, y tras brindar con champán, visitaron el inmueble y aportaron ideas para poner en marcha un proyecto de centro social.

Los vecinos del bloque número 27 tampoco estaban molestos. «Me alegro de que lo cojan y le den un uso porque lleva muchos años vacío y lleno de suciedad y ratas. Sólo pido que tengan cuidado con las colillas para que no haya un incendio», afirmó la propietaria de la pensión de la última planta, Matilde Batán.



Vocento