El Casco Viejo de Bilbao estrenó ayer con chocolatada y champán un 'gaztetxe' en la plaza Unamuno. Una veintena de jóvenes ocuparon en la tarde del pasado jueves el primer piso del número 27 de la calle Askao: dos amplias viviendas de más de 100 metros cuadrados cada una y desocupadas desde hace casi una década. El viernes organizaron la 'Alde zaharreko gazte asanblada' (Asamblea de jóvenes del Casco Viejo) y limpiaron los inmuebles para que los vecinos pudieran entrar a conocer el nuevo centro.
Ayer por la mañana abrieron las puertas. Poco antes, de madrugada, varios jóvenes se encaramaron a la balconada de la vivienda que da a la plaza Unamuno para desplegar las pancartas y banderas 'okupas'. En una de ellas denuncian que «1.023 casas y locales del Casco Viejo se encuentran vacíos bajo la mirada pasiva de la Administración».
El colectivo juvenil reivindicó «un espacio liberado y autogestionado por y para la juventud, donde nosotros mismos podamos decidir. Queremos un modelo de ocio y tiempo libre alternativo frente al modelo actual de barrio élite-turístico que nos ofrecen, desprovisto de infraestructuras y que deshace los vínculos entre las personas», proclaman en un manifiesto que repartieron entre los vecinos. Al local le darán un uso «social, cultural y deportivo».
De momento, nadie ha puesto impedimentos a estas iniciativas. Los niños y jóvenes del Casco Viejo se acercaron ayer a la casa ocupada y la plaza para disfrutar de la chocolatada de la mañana, los juegos de malabares y el sonido de la txalaparta. Por la tarde, y tras brindar con champán, visitaron el inmueble y aportaron ideas para poner en marcha un proyecto de centro social.
Los vecinos del bloque número 27 tampoco estaban molestos. «Me alegro de que lo cojan y le den un uso porque lleva muchos años vacío y lleno de suciedad y ratas. Sólo pido que tengan cuidado con las colillas para que no haya un incendio», afirmó la propietaria de la pensión de la última planta, Matilde Batán.