Hijo de una cantante de ópera y un profesor de flamenco, Rafael Artesero ha compuesto 'Sense tu', tema que representará a Andorra en Eurovisión. Este año presentó canciones también para Lituania, Polonia, Bélgica y, claro, España.
-¿Usted se ofrece al mejor postor?
-¿Qué poco patriótico eres!, me dicen algunos'. Trabajo donde puedo.
-¿Tiene el corazón partido?
-Hombre... Yo preferiría ir por España que por Andorra. ¿Está claro!
-¿Quién desea que gane?
-Andorra. Ja, ja. ¿Estaría bueno!
-Escribió el tema en inglés...
-Sí. Lo hablo bastante bien de tratar con tantos turistas en Ibiza.
-... pero se ha traducido al catalán.
-Sí. Catalán está claro que no hablo.
-Y la canta una asturiana llamada Jennifer. ¿Qué surrealista suena todo!
-¿Muy almodovariano! Andorra tiene 70.000 habitantes. La cantera es muy limitada. De ahí que reciba canciones de Francia, España...
-El año pasado le creó 'La mirada interior'. ¿Cómo quedó?
-Hombre, mal. Sinceramente, mal.
-¿En qué puesto?
-¿Ay, no me acuerdo! Por detrás. El cuarto por la cola, creo.
-¿Era mala la canción?
-¿Qué va! No, no. A la gente le gustaba mucho. Pero cantando en catalán tienes dificultad.
-No tuvo suerte, pero vuelven a confiar en usted.
-Sí. Volvemos a partir en inferioridad de condiciones por ser una balada y en catalán. A la gente le gusta saber la letra de los temas de amor o desamor. Si no lo entiende, pierde muchos puntos.
-¿Cómo se le ocurrió vivir de hacer temas para el festival de Eurovisión?
-Soy superfan. Puede que se le haga pesado a algunos, pero sigan mi consejo: ¿grabénselo y descubrirán canciones muy buenas!
-Y también bastante horteras.
-¿Hay de todo! Son 37 países. Pero Eurovisión es una oportunidad de ver música de verdad. Si hay un 'gallo', sale el 'gallo'.
-¿Qué tal le pagan?
-Me pagan con prestigio.
-¿Nada más?
-Hombre, el viaje y esas cosas.
-Preparó un tema a Lituania: 'Just for Fun', que cantó Aiste Pilveyte.
-Muy festivalero.
-¿No consiguió meterla en la final?
-No. El jurado se preguntó de repente: '¿Qué hace aquí un autor español?' Mermó mis posibilidades.
-¿Cómo contactó con Lituania?
-Mandé la canción y me llamaron. -¿Y con Polonia, a la que envió el tema 'Sappho'?
-Era imposible. La cantante (Anabel Conde), española; y yo, también. Pero por mandar...
-¿A cuantos países más se ofreció?
-A Bélgica.
Tres temas para España
-¿Y España?
-Envié tres temas. Hubo una cosa...
-¿Con las Ketchup?
-Nadie está muy contento de la elección. Pueden dar el campanazo.
-¿Vende los mismos temas a diferentes países?
-Para cada país hago una canción.
-Pero 'Sappho' se la intentó colar primero a España.
-No, primero la mandé a Polonia y, al no seleccionarla, la presenté aquí. Es la única que repetí.
-Empezó 'Piano, piano' (nombre del dúo) con su hermano
-Hacíamos baladitas con éxito. -Y hasta le compuso a Karina.
-Hice 'Es mágico' para su último disco.
-Eso suena un poco 'kitsch'.
-El tema era simpático. Hay que hacer de todo. 'Sense tu' es dramática y 'Sappho' es seria. Habla de una poetisa lesbiana.
-¿Su sueño es representar a España?
-Me encantaría. Es lo que he vivido de pequeño viendo a los Mocedades. Yo nací en Iturribide y ellos ensayaban en Prim. Les veía.
-¿Cúantos puntos espera lograr?
-Quedar entre los cinco primeros sería un puntazo.
-¿Vive con angustia la puntuación?
-Te sale la adrenalina...
-¿Qué siente cuando casi nadie vota su canción?
-Hay muchas razones de por qué se puede quedar bien o mal.
-¿Qué insinúa?
-Un tema festivalero se debe quedar a la primera. Pero tener muchos vecinos ayuda. Por eso tienen más posibilidades los países del Este. Chipre siempre da sus 12 puntos a Grecia y ésta se los devuelve. Pero, al final, gana el que se lo merece.