La suerte sonrió ayer al barrio bilbaíno de Begoña. Y lo hizo en forma de millones. De nueve millones de euros, para ser exactos. La administración número 40 de la capital vizcaína, situada en el número 1 de la avenida Zumalacárregui, repartió los cerca de 1.500 millones de las antiguas pesetas correspondientes al primer premio del sorteo de la Lotería Nacional celebrado ayer por la mañana. El número agraciado fue el 88.783.
A la responsable del afortunado despacho, Amparo Santa María, la noticia la sorprendió en plena faena doméstica. «Estaba poniendo un poquito de orden en casa como todos los sábados», explicaba ayer su marido, Enrique, mientras atendía a los medios de comunicación y recibía las felicitaciones de sus clientes. No había lugar a dudas. El cartel de la administración lo anunciaba en letras bien grandes. «Primer premio. Nº 88.783. Más de 9 millones de euros. Vendido aquí». Los propietarios del despacho no podían disimular su alegría. «Hemos repartido un buen pellizco», se felicitaban.
Premio especial
La casualidad quiso que el bar 'Mónica', ubicado en la calle Begoñako Andramari del barrio de Arabella, se sumara a la fiesta al repartir parte del premio entre los vecinos de la zona tal y como ya ocurrió hace un par de años, última vez que la la diosa fortuna visitó la administración número 40. «Los décimos están premiados con 60.000 euros cada uno, aunque quien de verdad tiene que estar contenta es la persona que se haya llevado los 3 millones correspondientes al premio especial», bromeaba el lotero.
Las anécdotas se sucedieron durante buena parte de la mañana. «Ha venido un hombre que vive aquí cerca para darme las gracias porque se llevó tres décimos y yo le he dicho que se las dé a Dios, si cree en él». Enrique aseguró estar «muy contento» por «traer un poco de alegría al barrio», aunque él no se haya quedado con ningún décimo. «El viernes se acercó mi hermano hasta aquí para saludarme y me pidió un décimo acabado en tres, pero al decirle que sólo me quedaba el 88.783, me dijo que era un número feísimo y, al final, se lo regalé. Espero que ahora me invite a una cena o a algo», bromeó.