«Llevo diez años trabajando en la hostelería y nunca me había pasado algo así». La mujer que habla es la última víctima del atracador al que la Ertzaintza imputa 17 asaltos a establecimientos hosteleros de Bilbao y Barakaldo en los dos últimos meses. La joven pudo zafarse del asaltante y llamar a la Policía autónoma cuando intentaba repetir con ella su modus operandi: elegía siempre locales regentados por mujeres, las inmovilizaba y dejaba encerradas mientras él se apoderaba de la caja registradora.
Esta vez empleó gran violencia. Ocurrió la noche del pasado miércoles, alrededor de las 22.00 horas. El pub en el que trabaja la protagonista, ubicado en la Alameda de Mazarredo, estaba vacío y ella, a punto de terminar su turno. De repente, vio que un individuo intentaba entrar por una puerta equivocada. «Llevaba un pañuelo en la cara, una gorra y una pistola; se me quedó grabada y pensé: '¿Me pega un tiro!'», confiesa. Su instinto de supervivencia la empujó hacia el exterior. «Me enganchó del pelo e intentó meterme para adentro, pero al final pude salir corriendo. Había gente fuera, que me ayudó».
Con 577 euros
El atracador hizo su 'trabajo' y se fue. «Robó a todo correr. Cuando volví a entrar, estaba la máquina abierta y los cajones revueltos; mi bolso había desaparecido». La llamada de la joven puso en alerta a la Ertzaintza, que llevaba detrás del delincuente varias semanas e incluso había elaborado un retrato robot con los datos de las denuncias. El sospechoso - «tenía barba y era fuerte y alto»- fue localizado y detenido poco después en la calle Doctor Areilza de la capital vizcaína, tras una persecución. Se trata de Z.B., de 25 años y vecino de Barakaldo.
Llevaba un maletín en el que guardaba un revólver y una pistola simulada, unos grilletes, una peluca, 577 euros en metálico y el bolso robado a la camarera del pub de Mazarredo, según precisó ayer el Departamento de Interior.
«Me han dicho que le van a caer unos cuantos años, con eso me conformo», dice la joven, que admite estar «susceptible» y más desconfiada que antes detrás de la barra. Al menos otras 17 mujeres han pasado por una experiencia similar desde el pasado día 30 de marzo, fecha en la que empezó a actuar enmascarado en bares y restaurantes de Bilbao, según la Ertzaintza. Después, cambió de zona y dio cuatro golpes en Barakaldo. Algunas de las víctimas fueron maniatadas y encerradas en la cocina o un aseo.
Al registrar la habitación donde vivía alquilado en la localidad fabril, los ertzainas encontraron una careta, 17 teléfonos móviles y otros aparatos electrónicos producto de los robos, varias gafas, viseras y otra arma de fuego simulada. Ayer por la mañana pasó a disposición del Juzgado de Guardia.