La risa fue el plato más exquisito saboreado ayer en Arrigorriaga. Niños y adultos disfrutaron entre carcajadas del intenso festival internacional de clowns y payasos que se celebra este fin de semana en la localidad vizcaína. La cita de ayer arrancó a las doce del mediodía. Dos espectáculos, relacionados con el mundo de la cocina y dirigidos a un público familiar, abrieron esta particular degustación. Su principal ingrediente: el humor.
Los actores del grupo de teatro 'La Sonrisa' saltaron a escena cuando ya un centenar de padres e hijos ocupaban nerviosos los bancos. Esa tensa espera se esfumó con los payasos de inconfundible nariz roja de clown. Pisaron el escenario con sus gigantes zapatones y ofrecieron muecas, miradas graciosas, trajes coloristas y el sonido divertido de unas doradas trompetas. «Ellos disfrutan porque nosotros lo pasamos bomba arriba. Somos payasos, no hacemos el payaso, eso ya lo suelen hacer otros», bromeó Javier Rey, uno de los actores.
Su montaje, 'Desaguisados', arrancó con la desaparición del cocinero de un popular programa televisivo de cocina. Los músicos, disfrazados de payasos, tuvieron que sustituirle. Se enfundaron el delantal y entre fogones prepararon el menú del día para los televidentes. Las situaciones más rocambolescas y cómicas se sucedieron hasta arrancar las carcajadas de pequeños y adultos. Roberto Ortiz de Zárate, junto a sus hijos, Ainhoa de 11 años, Mikel de 8 y Ander de 5, ocupaban la primera fila y no descuidaban un segundo el espectáculo. «Quieren ver a todos porque les encantan. Siempre venimos y se ríen de todo. Lo pasan pipa», aseguró el padre.
Sudamérica y Palestina
La compañía no defraudó. Acumula veinte años de vida y la veteranía es un grado. Ha recorrido países del todo el mundo con 'Payasos Sin Fronteras'. «Hemos hecho reír en el Sahara, Sudamérica, Palestina y Turquía. A todos nos hacen gracia las mismas cosas», desveló Rey, junto a sus compañeros de reparto Javier Ariza y Emilio Villaviejo.
La fiesta no terminó ahí. La compañía mallorquina 'Se te va la olla' animó esa misma mañana a los pequeños con juegos didácticos sobre cocina. Por la tarde, los adultos disfrutaron del clown del grupo francés 'Contre Pour' y los pequeños rieron con la obra en euskera de 'Shambu teatro'. El telón cayó a última hora de la noche, cuando el belga Karel Creemers ofreció en Lonbo Aretoa una «locura función humorística que hizo cambiar a más de uno la forma de ver a Shakespeare».