El Correo Digital
Lunes, 15 de mayo de 2006
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GUIPÚZCOA
DEPORTES GUIPÚZCOA
El Eibar está condenado al descenso. Eso es algo que ya se sabía desde hace tiempo, porque sus deméritos deportivos le condenan a ello. Pero ayer, además, dio la impresión de que voluntariamente se puso la soga al cuello, porque en una jornada en la que podía dar una alegría a su sufrida afición, que no ha podido disfrutar en toda la temporada, volvió a defraudar al cosechar ante el Valladolid su undécima derrota en Ipurúa.
Al entrenador del Eibar, Javi Pérez, cada vez s ele hace más difícil tener que comparecer al término del partido para intentar transmitir un mensaje de esperanza. Y es que la única conclusión positiva que se puede sacar del mal partido de ayer y de la derrota ante el Valladolid (0-1), la undécima en Ipurúa, es que ya sólo quedan 450 minutos de agonía en cinco partidos. Es cierto que van a resultar casi eternos, por lo que el entrenador del Eibar reclama la unidad de todos para afrontar esta dura recta final.
El Eibar (29 puntos) se libró ayer de bajar a Segunda B pese a ser derrotado por el Valladolid (0-1) porque el Tenerife (42 puntos) perdió el sábado, ya que todavía quedan cinco partidos (15 puntos en juego) por disputarse y la desventaja son 13 puntos respecto a los puestos de permanencia.
El Valladolid selló su permanencia a costa de hundir aún más al Eibar, y fueron los tres puntos lo único que los periodistas pucelanos encontraron positivo ayer en Ipurúa (0-1). Aún así, el preparador del Valladolid, Alfredo Merino, destacó algo más del partido. «Creo que ha habido algo más que eso. En el césped había 22 profesionales que han intentado hacer su profesión de la mejor manera posible, y eso hay que valorarlo. Es cierto que el partido no ha sido bueno, ha resultado demasiado trabado. A ráfagas hemos jugado bien en la primera mitad y en la segunda hemos aguantado el resultado porque francamente nos venía bien aprovechar la ansiedad del Eibar».

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