Después de que el Joventut nos pagara un trienio con su victoria ante el Barça, nos íbamos a la ciudad condal con tal de seguir en un segundo que nos alejara de Madrid. El Barça a recordar que el basket también existe, aunque París bien vale una misa y el TAU a sacar el genio aun teniendo el trienio.
El primero
Entrada sin brillo y mentes soñando con campos eliseos que les alejaban de estos tragos y no de otras copas. Scola barría para casa y Hansen era una gotera en el edificio 'culé'. Splitter, con su diferencia de altura ante Trías, parecía no tener techo mientras que Prigioni y Ukic pasaban sin llamar y a los locales les sonaban los timbres y no pegaban ni sello, como los del Filatélico.
Navarro parecía vivir sólo y las reuniones de vecinos con su presidente de comunidad Ivanovic no solucionaban sus problemas de escalera. Sólo la precipitación del TAU y Williams frenaron las diferencias al llegar al 'descansillo'.
El segundo
La fachada catalana necesitaba reforma. La defensa baskonista era una puerta blindada y una vivienda compartida donde todos aportaban. Mientras, la del Barça parecía la de 'Aquí no hay quien viva'. Sólo Fucka relucía, pero su equipo subía por las escaleras y el TAU en el ascensor. El contador de la luz vitoriano tenía a Scola y finalmente el Barça se encontrará puerta con puerta con su odiado Madrid.
Fin de la regular
Final de la regular marcada por un nivel de baloncesto irregular, con el TAU al segundo por la gerona y con el Barça tercero con un mal vecino de 'play off' y necesidad de reformas.