Puños cerrados. Gesto de rabia. Y la educación de un entrenador de baloncesto. Saludó a Ricard Casas. Fue lo primero que hizo Txus Vidorreta tras cuarenta minutos de nervios. Toda una temporada en un único partido. El futuro. Vidorreta vivió uno de sus encuentros más intensos. Animó, protestó, aplaudió, se enrabietó y pidió tranquilidad cuando el equipo se escapó en el último cuarto. Todo salió bien.
Y en ningún momento se enteró de cómo iban el resto de resultados, «porque yo para ésto soy un poco gafe». Txus Vidorreta puso una nota alta a sus jugadores en el resumen de la temporada. «Doy un notable alto a tres cuarta partes de la competición, pero no hemos llegado al aprobado en los dos últimos meses. En general, tenemos que quedarnos con un aprobado que sabe a nota alta. No quiero imaginarme cómo están en Lugo o Manresa, dos históricos del ACB», sostuvo. El técnico de Indautxu quiso celebrar la permanencia dirigiéndose a «las personas que siempre están ahí». «Compartirlo con mi novia, con mi familia ».
Respecto al futuro, Vidorreta ayer no tenía nada pensado. «¿Cómo voy a pensar en la temporada que viene con la situación en la que estábamos. Sólo he estado centrado en conseguir el triunfo. Eso sí, la liga también va a ser dura la próxima campaña y habrá que trabajar para mantener la categoría. Si este año han sido trece victorias, para la próxima campaña buscaremos catorce. Hay que ser humildes», respondió cuando le preguntaron por la búsqueda de unas miras más altas.
Esfuerzo defensivo
Vidorreta, respecto al encuentro de la salvación, manifestó: «Bien está lo que bien acaba. El partido ha estado marcado por el esfuerzo defensivo. Hemos tenido una solidez en defensa que habíamos perdido los dos últimos meses. Y hoy -por ayer- ha durado cuarenta minutos. Era la única posibilidad de ganar a un equipo como el Pamesa. Estoy muy satisfecho por la respuesta de los jugadores. Es el premio a un gran esfuerzo».
Tampoco quiso dejar pasar la ocasión para decir que la afición «ha sido decisiva». «Todos hemos sido más piña que nunca. En la adversidad hemos reaccionado. Lo que importaba es que estuviéramos todos juntos. La victoria es un homenaje para nuestra afición, imprescindible para las dos últimas victorias». El técnico de Indautxu, gran conocedor de las estadísticas y de las comparaciones de una temporada a otra, añadió: «Hemos logrado nueve triunfos en La Casilla en nuestro segundo año frente a siete del año pasado, y es una mejoría. Y hemos ganado a equipos tan fuertes como a Unicaja, Akasvayu, TAU y al Barcelona por primera vez».
Txus Vidorreta no quiso enjuiciar la parte negativa del rendimiento de su plantilla, aunque sí que se refirió a la crisis de juego que sufrió el equipo en un momento de la campaña. «Respecto al bajón, alguna idea tengo. Nos ha condicionado. Como entrenador lo que te preocupa es el trabajo semanal. En esta liga cuando hay una racha mala lo pagas. Las rachas negativas hay que intentar que no existan o que duren lo menos posible». No era día para balances, sino para expresar la alegría por un gran logro.