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Lunes, 15 de mayo de 2006
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DEPORTES
Bilbao Basket
Un proyecto sin marcha atrás
El Lagun Aro cierra un año clave en su confirmación como la segunda oferta deportiva de una provincia que demuestra que no sólo se vive de fútbol
Un proyecto sin marcha atrás
APOYO. José Luis Bilbao, diputado general, visita el BEC con Gorka Arrinda. / FERNANDO GÓMEZ
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Julio de 2005. Llega la noticia esperada. Un total de 1.524.000 euros son desembolsados para convertir, como exige la ley, al Bilbao Basket en sociedad anónima deportiva. Aquel momento supuso la ignición de una nave que ha mantenido un rumbo inviolable desde su nacimiento y que se preparar para recibir una cálida bienvenida en su destino, sea cual sea. A golpe de doblones, Gorka Arrinda marcó el camino. Trazó una línea y la sobrepasaron numerosos accionistas minoritarios que demostraron con medio millón de euros lo que es sentir unos colores simbólicos, ya que los que porta el equipo son cambiantes por exigencias de la moda y el marketing.

Era vital mantenerse en la ACB. Tras la constitución del Consejo de administración presidido por Xabier Jon Davalillo, llegó el segundo impulso. Inimaginable hace sólo unos meses. ¿Llenar el Bizkaia Arena? Aún resuenan las risotadas procedentes no sólo de Vitoria. El rival era el idóneo, el todopoderoso TAU, uno de los grandes de Europa. Pasar de cinco mil a más de diez mil espectadores era lo complicado, el reto. Para eso parece hecho este club, para mostrar su descaro a la hora de alcanzar cotas para las que aún no parece estar capacitado.

22 de enero y el sueño se hace realidad. Récord de asistencia a un partido de baloncesto en Euskadi, 12.500 espectadores vibrando en una noche mágica y derrota del vecino baskonista. Un momento ideal para que el mundo se detuviera. Llegarían después mandoblazos deportivos al Akasvayu, Barcelona y Unicaja. Al campeón de la fase regular en dos ocasiones. En casa y fuera. De histeria colectiva. Lo mismo que los traspiés ante colistas y rivales directos, la clara constatación de que no valen igual todas las victorias. "Ni por el forro", que diría un castizo.

Pero el engrandecimiento del club ha llegado de la mano institucional. En año y medio, la postura ha cambiado. De equiparar la concepción de la entidad rojilla con una sucursal de 'la bilbaína' a dotarla de la importancia que realmente tiene como segundo motor deportivo de la provincia. De limitar el apoyo a soltar 3'5 'benditos' millones de euros con la coletilla de la elección de la cifra "a ojo, por redondear alguna". De ser suficiente mientras no se demostrara lo contario el cuarentón pabellón de La Casilla a anunciar la construcción del Palacio de los Deportes de Miribilla.

Era imposible fallar en una jornada en la que estaba en juego ya no sólo la consolidación de un proyecto. El Bilbao Basket en la ACB lleva camino de convertirse en un fenómeno digno de estudio. Ha recibido todos los mimos, atenciones y cuidados necesarios, pero ha escalado cinco 'ochomiles' en otros tantos años. Con oxígeno, pero ha llegado hasta arriba. El que diga que es fácil, ya sabe.



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