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Lunes, 15 de mayo de 2006
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DEPORTES
PELOTA
Abonado a las grandes citas
Con sólo 26 años, Aimar Olaizola jugará en el Atano III de San Sebastián su novena final desde que es pelotari profesional
Abonado a las grandes citas
Olaizola II es uno de los pelotaris más completos. / j. m. lópez
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«Ni me acostumbro, ni me aburro de llegar a las finales», fue la frase más elocuente de Aimar Olaizola después de su agotadora victoria (22-13) ante Sebastien González en la semifinal del Manomanista que se disputó en el frontón Labrit de Pamplona el pasado sábado. La verdad es que el de Goizueta guarda un cálido romance con las grandes citas de la pelota a mano profesional.

Con la final que disputará el próximo 4 de junio en el Atano III de San Sebastián, en la que se enfrentará al ganador del Martínez de Irujo-Beloki -partido anunciado para el domingo día 21 de mayo-, será su novena intentona a la conquista de una 'txapela' de la mano profesional. Y además, el tiempo juega a su favor. Tiene 26 años y un futuro indeterminado, que nadie es capaz de predecir.

Fue un pelotari precoz. A los 18 años dio el salto al profesionalismo, de la mano de Aspe un 12 de abril de 1998 en el frontón de Lekumberri. Al año se proclamó campeón individual de segunda categoría. Todos los técnicos presentes en el partido adelantaron un pronóstico: «Algún día la 'txapela' grande también estará en sus vitrinas».

Sin embargo, el pelotari navarro nunca se obsesionó ni con títulos ni 'txapelas'. «Todo llegará a su debido tiempo», esgrimía en las ruedas de prensa. Julián Retegui, un sabueso de las canchas y cocinero antes que fraile, barruntó que «estamos ante un hombre listo, muy pelotari y que dará que hablar en este deporte».

El 'Cuatro y medio'

Su primer gran éxito le llego en una distancia, el 'Cuatro y medio', que «parece estar diseñada a su media», adelantó el desaparecido, Jose Mari Palacios Ogueta. En 2002 se proclamaba en el dueño y señor de la 'jaula'. En 2004 y 2005 volvió a marcar la diferencia en estos complicados cuadros cortos del frontón. Y todo parece indicar que puede establecer una plusmarca para muy largo.

En 2003 tocó con la punta de los dedos la 'txapela' más prestigiosa de la modalidad, la del Manomanista. Pero esta vez su ansiedad por ser campeón pudo más que su frío y calculador cerebro. Afrontó la final contra Patxi Ruiz con una lesión en su dorsal ancho de la espalda en contra de la opinión de los médicos. El error lo pagó con la derrota.

Hasta el pasado año no subió a lo más alto del podio del Atano III. Doblegó a Martínez de Irujo (22-18) después de remontar una desventaja de 4-13 que llegó a parecer definitiva. Pero tiró de su inmenso repertorio, dio la vuelta a la tortilla, y arribó al cartón 22 ante la sorpresa de su rival y la cátedra. Hubo gente que perdió muchos millones de los de antes.

Falta el Parejas

Nadie duda de que estamos ante un jugador grande de pelota a mano. Para Martín Ezkurra, botillero de los Retegi, «es uno de los pelotaris que más goza de pelota y mejor interpreta el mano a mano. No tiene un golpe rompedor, pero todo lo hace con una sencillez enorme y además tiene un amplio abanico de jugadas para acabar los tantos».

No todo son parabienes para el de Goizueta. En su currículo tiene un importante vacío. Un gran reto pendiente. Es el título de Parejas. En dos ocasiones ha llegado a la final, 2003 y 2006. Y en ambas ocasiones ha retornado a vestuarios con la derrota bajo el brazo. Sus seguidores justifican estos tropezones diciendo, «los intendentes de Asegarce no lo minan con un zaguero cualificado para esta competición».



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