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Lunes, 15 de mayo de 2006
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DEPORTES
CICLISMO
Basso toma el mando en el Giro
El italiano gana con claridad en el primer final en alto y aleja a sus rivales Quique Gutiérrez se coloca segundo
Basso toma el mando en el Giro
SONRISA. Basso dio ayer un mazazo en el Giro. / EFE
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Con Iván Basso nunca se sabe. Es un ciclista oculto. Esconde su fatiga. Hace un año, cuando el Giro parecía suyo, una enfermedad intestinal le tachó de la lista de favoritos. Pero nunca, ni en los peores momentos de la ascensión al Stelvio, se le vio cambiar de cara. Conserva el mismo rostro pétreo en derrotas como aquélla y en victorias como la de ayer. La cima Lanciano, el primer final en alto de este Giro, estibó la carrera del lado de Basso. Bastó con un puerto y con el cansancio de la etapa anterior. El triunfo de Basso fue inexpresivo y por aplastamiento, con medio minuto de ventaja sobre Cunego y la revelación de la ronda, Quique Gutiérrez, y con el resto de sus rivales rodilla en tierra: Simoni cedió 1.15; Di Luca, 1,32; Savoldelli, 2.20, y Gonchar, el líder anterior a Basso, 2.34. El Giro ya tiene dueño. Bastó un puerto para saberlo.

Ya desde el inicio, la etapa se hizo grande. «Todos queríamos meternos en la escapada. Sabíamos que podía llegar», relató el corredor del Euskaltel-Euskadi David López. Por eso, en una hora se cubrieron 50 kilómetros. Uno de sus compañeros, Iker Flores, pudo colarse en la fuga más larga, la que con él compusieron Fran Pérez, Edaleine, Poilvet y una docena más de dorsales. La más larga, pero no la buena. No lo permitió el Saunier Duval, el equipo de Simoni. Había dinamita en el aire que respiraban los favoritos. Era un día para ellos; no para los actores secundarios. Tenían que decidir los doce kilómetros el Passo Lanciano. Lo hicieron.

Laiseka sube, Garate baja

A Basso lo anunció Carlos Sastre. El escalador abulense elevó la categoría del puerto. Empequeñeció a Savoldelli, quebradizo ayer. Tachó a Gonchar. Y alejó a Di Luca. A Sastre sólo le pudieron seguir su jefe -Basso-, más Cunego, Quique Gutiérrez, Simoni, Piepoli, Caruso, Mazzanti y, a duras penas, Cuapio y Rujano. El Giro estaba en juego. A 4 kilómetros de la cima, Cunego vio flojear a su enemigo íntimo, su antiguo líder, Gilberto Simoni, y saltó como un resorte. Venganza. Era el momento. Pero no el suyo. Lo fue de Basso. El italiano al que echaron del Fassa Bortolo porque no era un ganador, porque le faltaba la mala leche latina, atrapó con facilidad a Cunego. Siguió impasible a su ritmo y le dejó atrás. La misma cara que hace un año en el Stelvio. Pero piernas opuestas.

Era una subida individual. De uno en uno. Con el Giro abierto de par en par. En la octava etapa, todo el mundo sabe ya que el CSC es el mejor equipo y que su líder, Basso, lo es de todos. Pese a que aún queda lo peor de la ronda, apunta hacia Basso, el heredero natural de Armstrong. Ayer fue superior a todos. Sólo Cunego y Quique Gutiérrez -es segundo en la general- estuvieron cerca. Di Luca, Simoni y Savoldelli perdieron fuelle. Como Garate y Vila, que pagaron el esfuerzo de la jornada anterior: su Giro es ya el de la búsqueda de etapas. Y en eso andará también Laiseka, decimosegundo ayer. El corazón del Euskaltel-Euskadi. El incombustible que busca redondear en el Giro su palmarés: victorias en el Tour, la Vuelta y....



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