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Lunes, 15 de mayo de 2006
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DEPORTES
MOTOR
«Ha sido la mejor carrera de mi vida»
Alonso se saltó el protocolo oficial y dio rienda suelta a su euforia para compartir la victoria con los aficionados
«Ha sido la mejor carrera de  mi vida»
COMO UNA PIÑA. Fernando Alonso se une a los miembros de su equipo para celebrar la gran victoria en Montmeló. / EFE
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La emoción alcanzó la fibra desconocida de Fernando Alonso. Su entrada en meta ya reveló que algún chip había saltado en su laberinto de cables afectivos. Realizó un zig-zag clavando gomas sobre el asfalto, señalando con caucho su trazada. Fue el colofón de un fin de semana dorado para él y su parroquia. La organización del circuito de Montmeló comunicó que 330.000 personas desfilaron por sus gradas durante cuatro días.

Fue un Alonso distinto, alejado de la imagen protocolaria, victoria, podio y champán. En la zona cerrada bajo el podio, dedicó un extraño baile a quien fuese. Y media hora después de ganar, del salto en el cajón, del himno español y del trofeo que le entregó el Rey, el asturiano abandonó el rígido protocolo que impone la FIA. Traspasó el muro que separa la pista del box y regaló de forma simbólica su victoria a los aficionados que teñían la tribuna de azul.

Los éxitos y las derrotas en F-1 no se celebran ni se lloran en la privacidad del hotel, se disfrutan unas horas y hasta luego. Alonso exprimió ayer su momento. «He vivido momentos emocionantes, pero como el de hoy (por ayer) ninguno», dijo. Ni siquiera el título mundial que levantó en Brasil el 25 de septiembre del año pasado. «Allí tuve que jugar a la defensiva, pendiente de que no me adelantasen, con mucho tensión. Esta vez he disfrutado».

Así explicó su sensación de diferencia en un circuito volcado. «En las últimas vueltas y toda la carrera la gente se entusiasmaba cada vez que la gente veía salir del 'pit lane' a Michael Schumacher por detrás de mí. Y luego también al pasar por meta, la vuelta hasta boxes, va a ser irrepetible seguramente». Imbuido por una euforia desconocida, Alonso se atrevió a calificar la carrera de ayer en Montmeló como «la mejor de mi vida. He dado el máximo durante 55 vueltas, más de lo que pensaba que podía ofrecer. He llegado a mis límites y a los del propio coche».

Piloto automático

Acostumbrado el elenco de pilotos a formalizar sus impresiones con el chip, el piloto automático de declaraciones aprendidas, repetidas, manoseadas en todos los idiomas, Alonso se destapó con soltura, sin pulsar botón. «Ha sido inolvidable. Ganar en casa de esta manera ha sido lo máximo a lo que se puede aspirar. A mitad de la segunda parada, cuando Michael ya no tenía a Fisichella delante, y tenía el coche para tirar y vi que no bajaba demasiado la ventaja que tenía, pues ahí vi que igual podía mantenerle la distancia y ganar».

Fundido en abrazos con su padre, su mánager, su equipo, con el cava bailando de copa en copa por el campamento de Renault, el campeón del mundo se decantó finalmente por la evidencia que marca el futuro. «La lucha va a ser fuerte hasta el final, no podemos cometer ningún error, tampoco antes estábamos acabados y ahora tenemos superioridad, creo que estamos igual que antes, al filo de la navaja siempre, las tres últimas carreras nos las hemos jugado siempre con el mismo equipo y de ser así será nuestro único rival porque McLaren y Honda se han quedado un poco atrás en el tema de puntos».



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