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Lunes, 15 de mayo de 2006
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ATHLETIC
Inesperados salvadores
Llorente y Casas, dos jugadores a los que Clemente mantuvo inactivos durante un largo periodo, protagonizaron las dos jugadas claves de la permanencia
Inesperados salvadores
LLORENTE Y CASAS, en un partido de esta temporada. / EL CORREO
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Hay jugadores a los que Javier Clemente les ha quitado el sueño. El mismo entrenador ha reconocido que su relación con el vestuario ha tenido aspectos oscuros. «He sido terriblemente duro con algunos. En ocasiones concretas he sido muy desagradable», dijo el viernes. Fernando Llorente y Javier Casas son dos de los varios que pueden dar fe de ello. Si existe la predestinación, estaban llamados a lograr la salvación del Athletic. El delantero firmó el prodigio de jugada que permitió ganar el complicadísimo partido ante el Zaragoza y el lateral mandó a la red en Riazor el balón que daba la permanencia matemática. El destino les tenía reservado un momento de gloria. Un consuelo para las noches de insomnio provocadas por su entrenador.

Si se analizan las trayectorias de estos dos jugadores con Clemente se encuentra una línea paralela. Ambos han vivido una larga temporada en el cuarto oscuro, síntoma inequívoco de que no confiaba en ellos. Eso sí, por motivos distintos. Llorente marcó en Barcelona y a partir de ahí sólo jugó como titular uno de los doce siguientes partidos (en Málaga, 2-1). Casas falló estrepitosamente en Zaragoza (jornada 18). Cometió el absurdo penalti que metió a los aragoneses en el partido y la pifio en otro gol. El mal partido se cruzo en su camino. Tardó siete jornadas en volver a tener unos minutos.

Hay muchos que acusan a Clemente de ser un entrenador chapado a la antigua. Para él, el delantero es remate. Por eso recriminaba a Llorente que intentara inventar jugadas. «Eso no es lo tuyo», se le ha oído decir en uno de sus arrebatos en los entrenamientos cuando el riojano fallaba en un intento de regate. En las conversaciones con el jugador ha insistido en el asunto. Pues bien, una de esas jugadas que no son lo suyo, fútbol en estado puro, le permitió regatear a Milito y Ponzio en un metro cuadrado en San Mamés ante el Zaragoza y ofrecer a Yeste la genial asistencia que trajo el importantísimo triunfo. Está claro que quien sabe lo que es lo suyo es Llorente, no Clemente.

Sin recompensa

Muchos pensaban que Clemente le recompensaría. Error. Debieron recordar lo que le sucedió a este mismo jugador tras anotar el gol en Barcelona en la jornada 19. ¿Qué fue de él inmediatamente después? Suplente sin ningún minuto en Anoeta y eso pese a que los rojiblancos fueron por detrás de la Real en el marcador durante 85 minutos. Pues tras su jugadón ante el Zaragoza prácticamente lo mismo, dos minutos en el descuento en Riazor cuando todo estaba ya decidido.

Lamikiz considera que Llorente puede ser uno de los principales legados de su gestión. El presidente se encontró a su llegada a un delantero sin contrato y a punto de escaparse. Logró renovarle hasta 2009 y le ofreció ampliar la relación al menos hasta 2011. La continuidad de Clemente puede hacer peligrar la operación. Llorente ha ido creciendo hasta que se ha encontrado con el baracaldés. Progresión frenada. Sólo cinco partidos de titular con el actual entrenador. Apenas un 18,5 %. No es descabellado pensar que cuando el club le pida próximamente abordar el contrato de amplia duración valorará quién será el entrenador de la próxima campaña.

El ostracismo de Casas ha sido menos polémico. Vale que el club le presentó como el sustituto de Del Horno, pero lo cierto es que está claro que no se trata de una pieza angular sobre la que levantar el futuro del Athletic, como sí sucede con Llorente. A Clemente, un técnico de carácter volcánico, no le gustó su rendimiento en Zaragoza. A nadie se escapó el cambio de rol. De ser titular en seis de los siete partidos de Clemente a serlo sólo en una ocasión en los doce posteriores a La Romareda. Clemente negó entonces en Lezama lo que estaba delante de los ojos de cualquiera. Casas pagaba con la suplencia una mala noche. Por suerte, el entrenador supo perdonar por fin su desliz. Casas regresó en los últimos partidos para lograr en La Coruña el gol que dejaba claro que el Athletic sigue en Primera.



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