La reforma laboral y la adaptación del sistema público de protección social a los cambios en las necesidades de la población -nacidas de la incorporación de la mujer al mercado laboral o el incremento de las familias monoparentales, de parejas de hecho o divorcios- eran los retos más importantes del Ejecutivo dentro del proceso de diálogo social emprendido en julio de 2004. La primera parte, el entendimiento en los cambios del mercado de trabajo, quedó suscrita en La Moncloa el pasado día 9. Ahora, el Gobierno, las patronales CEOE y Cepyme y los sindicatos mayoritarios -CC OO y UGT- hablan ya de preacuerdo en la mesa de diálogo social encargada de la reforma de las pensiones. La firma de la reforma laboral tuvo rango de acontecimiento, y todo indica que algo similar ocurrirá cuando se firmen los cambios de la Seguridad Social.
El primero que confirmó el entendimiento fue el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien adelantó que el pacto de pensiones se firmaría en mayo. De momento, según una propuesta con la que parecen conformes las tres partes, las negociaciones tienen el propósito de mantener la pensión viudedad -una de las protagonistas de los encuentros- siempre que exista matrimonio, a pesar de la propuesta inicial del titular de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera.
Futuras reformas
El ministro defendió que la prestación de viudedad -creada como renta de supervivencia cuando uno solo de los cónyuges aportaba prácticamente la totalidad de las rentas de la familia y la muerte de éste la dejaba sin ingresos- fuera incompatible con otros ingresos. Sin embargo, la puesta en marcha de la medida planteada por Caldera tendrá que esperar a futuras reformas, que se realizarían en otra legislatura.
En el caso de las parejas de hecho, esta prestación existirá si la aportación económica del fallecido tuviera un peso importante en la familia. Los interlocutores también estudian fijar un período mínimo de convivencia para acceder a la viudedad, una iniciativa con la que evitar los matrimonios de conveniencia.
En el supuesto de divorcio, sólo accederá a la pensión el cónyuge con dependencia económica del fallecido. Si el desaparecido hubiera contraído varios matrimonios, siempre será su última pareja quien perciba al menos el 50% de la viudedad. En la actualidad, la prestación es proporcional a los años de convivencia. El ajuste de esta pensión repercutirá en la mejora de la orfandad. Así, ante la muerte de los dos progenitores, el importe de la prestación a recibir por los hijos crecerá al absorber la cuantía de la viudedad. Esta situación se dará tanto en los nacidos dentro de un matrimonio como de una pareja de hecho.
Cambios redistributivos
CC OO siempre apostó por una reforma de pensiones profunda que garantizara la financiación del sistema a corto y medio plazo. Pretendía cambios redistributivos para la racionalización de las prestaciones y aprovechar el actual momento de bonanza económica y superávit del sistema para consolidar la Seguridad Social más allá del medio plazo. No obstante, sus representantes no se muestran reticentes a la firma del acuerdo porque creen que el contenido no perjudicará a nadie.
Otras declaraciones de los representantes del Gobierno parecen ajustarse más a deseos que a realidades. Por ejemplo, han hablado sobre la supresión del Régimen Especial de Empleados de Hogar y su integración en el Régimen General de Asalariados; sobre la necesidad de endurecer los requisitos de la jubilación parcial para que el gasto no se dispare; o de una reestructuración profunda de la viudedad. Pero de sus manifestaciones también se desprende que los cambios serán paulatinos y supondrán tan sólo pequeños o primeros pasos a completar en otros mandatos.