El secretario general del PSE-EE alavés arremete contra el PP, Batasuna, PNV y el Gobierno vasco, y pone dos condiciones para pactar tras las próximas elecciones: respetar el Estado de Derecho y apostar por la «convivencia».
-¿Cómo observa la situación que vive el Gobierno vasco?
-Está en crisis. Es una fórmula que corresponde al pasado. Han fracasado. Hace falta ir a otro escenario.
-Ese escenario, ¿son unas elecciones?
-No se trata de eso. Yo digo que el Gobierno actual está en crisis, sólo hace falta ver lo que se dicen.
-¿Pero ve cambios a corto plazo?
-No. No se trata de un Gobierno agónico y podrá seguir hasta que se convoquen las elecciones, pero no será útil para la sociedad.
-¿Usted también valora como positiva y un arrepentimiento la autocrítica realizada por Otegi?
-Los gestos que vengan de personas que en el pasado no han tenido esa sensibilidad son positivos. Ahora bien, tampoco creo que haya que magnificarlos.
-El PP les acusa de ser muy poco exigentes con Batasuna.
-La principal característica del PP es la de estar contra todo. Creo que el Partido Socialista ha demostrado qué valor le da a la democracia. ¿Ojalá la derecha pudiese presentar una hoja de servicios con la misma rotundidad!
-¿No teme que la sociedad piense que ustedes van demasiado rápido?
-La última ronda de Zapatero con todos los partidos pone de manifiesto que es una velocidad compartida. Pretender vivir en libertad y querer hacerlo de una forma rápida nunca es una exageración.
«Colegio de pago»
-¿Pero no puede quedar la sensación de cesión ante la izquierda abertzale?
-Estos son lenguajes muy recurrentes de quienes parece que todos los días tienen que hacer una declaración. El Partido Socialista sólo ha mostrado firmeza contra el terrorismo; es, junto con el Partido Comunista, el único que en los primeros años de la democracia se alzó contra el terrorismo, cuando el nacionalismo no respondía ante esas agresiones y cuando la derecha no se sabía dónde estaba ni movía un dedo por alzar la voz. Tuvimos que soportar una dictadura mientras que algunos de la derecha estuvieron entonces muy a gusto y luego la democracia les vino bien porque también pudieron participar. Esto de hablar de rendiciones o cesiones obedece a visiones muy sectarias y excluyentes, a radicalismos que no son propios de quien ha estudiado en colegio de pago y religioso; parece que todas las fechorías que no han hecho de jóvenes las quieren hacer cuando son talluditos y se desmelenan. No son formas en quien siempre ha visto las libertades de una forma muy instrumental.
-Da la sensación de que, para usted, el PP no ha hecho un recorrido democrático o que está sufriendo una involución.
-Creo que el PP, vamos, no creo, afirmo que el PP no tiene el historial democrático de la izquierda en este país. No pongo en tela de juicio su voluntad democrática, pero sí que cuando quiera darme algún tipo de lección, le puedo responder cuál es tu hoja de servicio, dónde has estado hasta ahora, qué servicio has dado a la democracia, cuándo te has rebelado cuando no había libertad. El PP tiene bastante que callar en su historia como para dar lecciones y estar atizando.
-¿Cómo es posible que sus relaciones se hayan deteriorado tanto?
-Tiene dos explicaciones bien sencillas. La primera, que el PP todavía no ha aceptado la derrota electoral de 2004. La segunda, que buena parte del entendimiento entre nosotros y el PP estaba sustentado en la necesidad de protegerse del terrorismo, algo que coincidió con el radicalismo del nacionalismo. Todo esto hizo que algunas alianzas fuesen obligadas. ¿Qué pasa cuando esos temores tienden a desaparecer? Que las fuerzas políticas vuelven a su naturaleza y el PP es la derecha derecha y el PSE la izquierda izquierda.
-Es decir, que ustedes no estaban especialmente cómodos.
-No se puede estar cómodo cuando te matan y cuando un gobierno...
-Me refiero a su relación con el PP.
-Pero es que de eso se derivan unas relaciones políticas que no parten de un escenario de comodidad. Pero lo mismo le ocurre al PP, otra cosa es que tenga el atrevimiento de decirlo. Todos los días no podemos hablar de la historia, pero hay que recordar que, durante un tiempo, los populares y el PNV se decían flores. Es más, Arzalluz y Aznar yo creo que hubo un momento en que llegaron a estar de verdad enamorados. El PP hizo la unidad de acción política por pura conveniencia.
Paz
-¿No hay vuelta atrás en el proceso de paz?
-No lo creo, pero nunca se puede estar seguro al cien por cien.
-¿Cuál debe ser el siguiente paso que tendría que dar la izquierda abertzale?
-Batasuna fue ilegalizada por méritos propios y por méritos propios será legalizada. Tiene que hacer lo que hacemos los demás: tener un comportamiento democrático fuera de dudas.
-Algunos ya les acusan de estar preparando futuros acuerdos con Batasuna.
-Eso no deja de ser una idea imposible. Con Batasuna no nos une nada.
-Hay voces que desde su partido señalan que eso es así ahora, pero que a medio plazo las cosas pueden cambiar.
-Un partido serio como el nuestro sólo hace política con partidos serios, y Batasuna no está en esa idea. Es una especulación con la que no juego, por la que no apuesto y con la que no estoy de acuerdo.
-¿Ni tan siquiera en ayuntamientos o diputaciones?
-La posibilidad de alianzas o entendimientos con Batasuna es cero. No sé si en algún sitio habrá algo, pero será una anécdota.
-¿También usted es partidario de posponer la puesta en marcha de la mesa de partidos?
-Eso está ya más o menos explicado por el presidente del Gobierno y por las fuerzas democráticas en el País Vasco. Ahora toca constatar que no hay ningún acto de violencia.
-Los nacionalistas exigen su creación inmediata.
-Entre los nacionalistas hay muchas sensibilidades. No hay una sola voz; en ese mundo hay mucha confusión y vive en crisis. Obviamente, para nosotros la dirección más razonable es la que ha adoptado Josu Jon Imaz, que plantea tranquilidad y mesura.
-¿No temen que tanto halago pueda ser contraproducente para el presidente del PNV?
-No creo que estemos haciendo alabanzas. Si aplica el sentido común a todas las exageraciones que han representado Arzalluz o Ibarretxe, está haciendo lo lógico.
-¿Se están abriendo las puertas a futuros acuerdo?
-Es muy bueno para la sociedad que una fuerza nacionalista y una constitucionalista sepan entenderse. ¿Alguien contempla el futuro del País Vasco en los próximos tiempos de nuevo con bloques? Sería un mal negocio. Pero que quede muy claro que, para mí, los planteamientos de la mayoría de los nacionalistas son más radicales de lo que están expresando ahora los que, teoricamente, son más moderados. Y esto siempre deberemos tenerlo en cuenta en el Partido Socialista.
-Pero el mapa político de este país es el que es, y si el PNV no es de fiar, con Batasuna es imposible y con el PP las relaciones están como están...
-El futuro tiene que ser de acuerdos, pero hay dos límites: que se respete el Estado de Derecho y que el pacto sea entre partidos que busquen la convivencia y el mestizaje y no la exclusión. Hay que buscar mayorías estables.
-¿Y a quien ve más preparado, al PP o al PNV?
-Esta es una pregunta que tiene el interés de que me posicione a un lado o a otro. Sólo digo que los dos tienen las mismas oportunidades.