El Partido Popular reclamó ayer al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que desmienta de forma urgente «la existencia de ningún tipo de compromiso con ETA», tal y como en su opinión se desprende de la entrevista realizada a la cúpula terrorista. Los populares creen necesario que el Ejecutivo «deje perfectamente claro que ni ETA ni sus interlocutores son interlocutores válidos para ningún tipo de negociación política».
Así lo exigió el secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, en una valoración efectuada a última hora de la tarde, después de que durante buena parte de la jornada la única reacción oficial a las palabras de la organización terrorista procediera del partido en Euskadi por boca de su portavoz parlamentario, Leopoldo Barreda.
Para Elorriaga, la entrevista deja a las claras cómo la banda «reconoce que sigue aplicando la extorsión económica», que «su actuación en el proceso va orientada a unas finalidades políticas» e, incluso, que existen «unos compromisos con el Gobierno y le exige su cumplimiento».
Elorriaga consideró también «curioso» que se reconozca «expresamente a los portavoces de Batasuna como representantes autorizados de ETA en este proceso», por lo que «estos sujetos están actuando como representantes de la banda terrorista». «Son demasiados malentendidos y concesiones a la banda», resumió el dirigente popular, antes de demandar «claridad en la respuesta» que el Ejecutivo dé a la entrevista periodística.
«Hablan como siempre»
No descartó Elorriaga que esta exigencia del PP a través de los medios de comunicación se concrete en los próximos días en una iniciativa en el Congreso de los Diputados. El secretario de Comunicación popular apreció, en cuanto al contenido de las declaraciones, que la banda «mantiene exactamente su discurso», sin variaciones respecto al pasado más o menos reciente. «De lo que habla es de lo que ha hablado siempre: de autodeterminación, de la anexión de Navarra o de amnistía para los terroristas», explicó.
El representante del Partido Popular insistió en que con ETA no puede negociarse nada «y lo único que cabe es su disolución inmediata». «Vincular de alguna manera cualquier negociación política permaneciendo viva la actividad de la banda es un disparate para cualquier democracia», subrayó, a modo de conclusión, Gabriel Elorriaga.