Más de un centenar de personas, entre voluntarios de la Cruz Roja y la DYA y miembros del grupo de rescate de montaña de Ertzaintza, además de numerosos vecinos, participaron ayer en las tareas de rescate de la mujer que mantuvo en vilo a todo el barrio de Sodupe al permanecer desaparecida durante casi 30 horas en el monte Mendoza, de 250 metros de altura.
Las labores de rastreo concluyeron felizmente sobre las cinco y media de la tarde de ayer, después de que un miembro del grupo alpino de la Cruz Roja localizara a María Ángeles, de 65 años, que sufre Alzheimer, tendida boca abajo en una zona boscosa de difícil acceso y plagada de matorrales y helechos. La mujer se encontraba aparentemente bien, pero desorientada por la enfermedad.
La búsqueda, que se inició el pasado sábado a raíz de que su marido denunciara la desaparición, al comprobar que no había regresado a casa tras dejarla en la peluquería, se suspendió poco antes de la medianoche y se reanudó ayer a las ocho y media de la mañana.
Los voluntarios de la Cruz Roja la hallaron a veinte metros del lugar donde suspendieron la búsqueda la noche anterior al seguir la pista de un zapato. En un principio, concedieron poca importancia a este detalle, ya que estaba «destrozado», por lo que descartaron que pudiera pertenecer a la mujer. Pero, al descubrir cinco metros más adelante una zona de helechos que parecían «pisados», decidieron inspeccionar minuciosamente el lugar.
Fue Koldo Diéguez, un voluntario, el que finalmente vio a la mujer. «Removimos entre las zarzas y la encontramos tirada. Ni hablaba ni sabía dónde se encontraba. Si no llega a mover la punta del pie, habríamos pasado de largo». Una ambulancia la trasladó al hospital de Cruces para someterla a un reconocimiento general.