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Lunes, 15 de mayo de 2006
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DE CUANDO EN CUANDO
!Oh! el arte
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El señor García, que comparte mis aficiones artísticas, me trae un ejemplar de nuestro periódico de algunos días atrás para comentarme dos noticias sobre arte, que a mí ya me habían chocado bastante. Una de ellas es un cuadro de Picasso que representa el retrato de la señora Dora Maar. El pintor malagueño pintó el retrato, incluyendo al gato, tituló el cuadro 'Dora Maar au chat' y se quedó tan fresco (lo de quedarse tan fresco es un comentario de mi amigo).

Picasso fue en mi opinión un pintor genial, tan genial que se permitió en la segunda parte de su vida artística inventarse un estilo llamado cubismo que convertía las imágenes (esto es tan sólo una teoría tan personal como discutible) en una disparatada combinación de líneas y colores, y a esa escuela pertenece el retrato de Dora Maar.

No sé lo que pensó Dora al ver el retrato o lo que pensó su marido si estaba casada. Puedo decirles que si Picasso pinta a mi mujer con esa facha lo hubiese considerado como una ofensa personal, que en otros tiempos es posible que hasta hubiera terminado en un duelo de aquellos llamados lances de honor. Pero lo mejor es que el cuadro ha sido subastado en la acreditada galería Shoteby y alguien ha sido capaz de pagar por el 75 millones de euros. Casi 12.500 millones de pesetas. Anda que si Picasso lo puede ver desde el lugar donde se encuentre tocando el arpa... me estoy imaginando sus carcajadas.

Y hablando de arte, no me resisto a comentar la decisión de un escultor llamado Ángel Nagel que ha retirado una obra suya del Guggenheim por temor a que se dañe con la luz solar. La obra titulada 'N...03086' consiste en un pedrusco encima de otro, colocados sobre una losa con dos patas y sostienendo otra losa con otras dos patas más largas. El autor está tan encariñado con los pedruscos, las losas y las patas que se los ha llevado a casa para evitar que la luz pueda dañarlas. Bien hecho. Tesoros de ese valor hay que cuidarlos con mimo exquisito.



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