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Lunes, 15 de mayo de 2006
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VIZCAYA
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La primera sentada por una vivienda digna reúne a 300 jóvenes en Bilbao
El acto de protesta, convocado por Internet de manera anónima, no consiguió llenar la plaza del Arriaga
La primera sentada por una vivienda digna reúne a 300 jóvenes en Bilbao
DESENCANTADOS. «Con lo que hay aquí, el sistema no va a cambiar», dicen los jóvenes. / L. A. GÓMEZ
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OTRAS CIUDADES

OTRAS CIUDADES
Barcelona: 1.000 personas.

Santiago: 50 jóvenes.

Zaragoza: 300 asistentes.

Granada: Entre 50 y 100 manifestantes.

Valencia: Entre 500 y 900 jóvenes.

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Las 300 personas que ayer se acercaron a la plaza del Arriaga de Bilbao para responder a la llamada anónima realizada a través de Internet en favor de una vivienda digna tienen muchas cosas en común. Son jóvenes, no tienen casa ni posibilidad de adquirirla a corto plazo y están desilusionados por la escasa participación que logró la convocatoria. Aunque, pese a todo, se pueden dar por satisfechos. La movilización estaba prevista para ayer a las cinco de la tarde en 50 ciudades españolas y en Logroño, por ejemplo, apenas la respaldaron una veintena de personas.

Puntuales, desde chavales con camisa y gafas de sol hasta rastafaris, aunque sobre todo gente común y corriente de entre 18 y 35 años, la mayoría de Bilbao, se hicieron con un hueco en las escaleras y en la plaza del Arriaga. Tampoco era difícil encontrar un espacio. Prácticamente en silencio oteaban los alrededores de El Arenal con la esperanza de que «venga alguien más». «Con lo que hay hoy aquí el sistema no va a cambiar», resumían Carlos Cobos y Nahia González apoyados en la entrada principal del teatro.

En los corrillos de cuadrillas, intentaban buscar una explicación al hecho de que la sentada no llegara «por lo menos hasta el Ayuntamiento». «Es domingo, hace calor, la falta de organización o de alguien que lidere la movilización... y de todos modos, hay tanta desesperación entre los jóvenes que no están convencidos de que haciendo algo se puede llegar a cambiar la situación», se lamentaba Nahia, del movimiento a favor de los derechos sociales, Elkartzen.

Tiene 51 años y vive de alquiler. «Para protestar por los desorbitados precios de los pisos no hace falta ser joven. Es algo que nos afecta a todos porque la hipoteca te hipoteca la vida. Una vez que te metes, tienes que decir a todo que sí, sobre todo en el trabajo, porque tienes que pagar las letras». Ella apuesta por los alquileres sociales y por que los colectivos trabajen barrio por barrio para «crear un debate social» y que los jóvenes se manifiesten en la calle.

Historias comunes

«Chollo: Apartamento de sexta mano, con luz indirecta y dormitorio en la cocina. 6.000.000 euros», ofertaban en un folio a modo de guasa. Es lo que se ve en las inmobiliarias. «Nosotros no hemos llegado a mirar casa. Primero preguntamos en el banco y nos dijeron que no nos llegaba», explica Álex Martín. Lleva cinco años con su novia Laura Riveira, tienen 25 y 23 años y contratos indefinidos. «Siguen haciendo casas cada vez a precios más caros y se venden. ¿Pero quién las compra!. Yo confío en la lotería», bromeaba Laura.

De las hermanas Elena, Marta y Montse Barreña sólo ha conseguido la independencia Montse, la mayor de las tres, que a sus 36 años vive en un piso de alquiler compartido. «Los que ahora pasan porque pueden tienen que darse cuenta de que algún día les tocará a sus hijos», recordaron. Tampoco faltaron estudiantes como Eneko Egurrola, Noemi Rodríguez y Natalia Díaz. «Con nuestras expectativas, lo vemos imposible. Quiero una casa propia y sentar cabeza algún día. Habrá que 'okupar' Ajuria Enea», reivindicaron. A las seis de la tarde se levantaron y entre aplausos abandonaron la plaza.



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