Tras el cataclismo del descenso a Segunda División, los primeros pasos del nuevo 'proyecto' albiazul pasan por cuestiones económicas. Al margen de la evidente mengua de ingresos que provocará el cambio de categoría, el Alavés deberá hacer frente en las próximas semanas al pago de buena parte de los sueldos y fichas de los jugadores. Al menos cuatro de ellos, según ha podido confirmar este periódico, ya han decidido presentar denuncias ante la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) en el caso de que el club no les abone la totalidad de los contratos firmados.
Y es que Dmitri Piterman ya anunció la pasada semana que su intención es iniciar una renegociación general con la plantilla para tratar de aplazar algunos pagos y evitar problemas de liquidez en el tramo final de la campaña. La pasada temporada, el presidente alavesista ya puso en marcha esta iniciativa, con resultados en casi todos los casos. Así se inició una cascada de renovaciones, algunas de ellas sin explicación deportiva posible, para incluir las cantidades pendientes en los contratos de las siguientes temporadas. Una situación, no obstante, que se planteó tras un ascenso y con la plantilla esperanzada en que los ingresos de la Primera División permitieran a la entidad mejorar la situación económica.
Ahora, el marco es precisamente el contrario. Debido a que el descenso podría generar aún más problemas de liquidez en la próxima campaña y porque algunos miembros de la plantilla desconfían de las garantías de cobro. También debido a que todo lo vivido dentro del vestuario, incluido el amago de apartar a varios jugadores en el tramo final, ha abierto heridas de consideración.
La situación, en realidad, sólo comenzará a aclararse después de la ronda de contactos que Piterman tiene previsto realizar con los jugadores a finales de esta semana o comienzos de la siguiente. En cualquier caso, el presidente ya comenzó a tantear a algún miembro de la plantilla la pasada semana, cuando el equipo aún se jugaba su futuro deportivo.
Catorce pagas y ficha
Según fuentes de la propia plantilla, los jugadores deben cobrar este año catorce mensualidades y por el momento han recibido diez. Ayer no habían cobrado aún el mes de abril y restan mayo y junio además de otra paga doble. A partir de ahí, algunos de ellos tienen pactadas las fichas, cantidades importantes que se deben desembolsar en meses concretos y que completan los salarios totales. En definitiva, hay casos donde los jugadores deben cobrar aún más de la mitad del dinero que figura en sus contratos.
Pese a todo, en este momento todo hace indicar que la amenaza de un descenso administrativo a Segunda B por impago es una posibilidad muy lejana, casi remota. En principio, porque dentro del club se espera convencer a un buen número de jugadores para reconducir sus contratos. También porque la mayor parte de los integrantes de la plantilla continuará en el Alavés en el próximo ejercicio y, en ese contexto, siempre es más complicado presentar denuncias.
La pasada campaña fueron los jugadores salientes -Juan Pablo y Flotta entre otros- quienes acudieron a la AFE para cobrar de forma íntegra sus contratos y las primas. En aquel momento Piterman se apresuró a hacerlo público y a manifestar que se trataba de malentendidos que iba a solucionar. Finalmente lo hizo, aunque en esta ocasión todo hace indicar que deberá pagar, para evitar las denuncias o para que se retiren, cantidades importantes.