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Martes, 16 de mayo de 2006
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DEPORTES
ANÁLISIS
Mano a mano
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La competición de pelota mano en modalidad individual es una manifestación deportiva difícil de apreciar en todos sus matices para los ajenos a ese exclusivo club llamado cátedra. De la misma manera que la modalidad de mano parejas es mas fácilmente interpretable y desde el punto de vista de espectáculo deportivo es mas atractivo para el publico no devoto, la modalidad individual muestra a veces las diferencias que existen entre los dos contendientes de manera sonrojante, en ocasiones dibujando marcadores que no se corresponden con lo realmente visto sobre la cancha. Un partido manomanista equilibrado, tanto en juego como en el marcador, es sin duda una expresión deportiva de gran magnitud, pero que ateniéndonos al devenir de los últimos campeonatos no se prodiga, en ninguna fase del campeonato.

De acuerdo con las características de cada pelotari y del material, las condiciones de juego que se dan actualmente en los partidos mano a mano son mas propicias para que la distancia entre los contrincantes aumente, que para que la diferencia se reduzca. En la actualidad, el elemento desequilibrador principal de un tanto es el saque, que sin duda otorga una ventaja importante a quien lo ejecuta, que además, recordemos, ha sumado el anterior tanto. Esta espiral culmina generalmente en marcadores abultados que no siempre reflejan lo puesto en escena por cada parte. La tendencia de los materiales de juego en los últimos años -mas rápidos en busca de una mayor velocidad de juego- nos ha llevado a un modelo competitivo en el que la alternancia y rivalidad en el marcador no es la que el publico espera. Hemos oído voces - análisis este que no comparto- a lo largo del presente y previos campeonatos, afirmando que el nivel deportivo de algunos pelotaris no era suficiente para un campeonato como el mano a mano de primera. Tal y como están las cosas, y atendiendo a las diferencias que se han visto, no sólo en las primeras rondas, sino también en las ultimas, creo que puede ser más productivo reflexionar sobre que es lo que genera tanto desequilibrio y modificarlo en cierta forma. Conviene reflexionar porque en bastantes casos de los 22 tantos del vencedor, se consiguen casi un tercio de los tantos con el saque y casi la mitad del total con el saque-remate. La sensación de desigualdad y falta de competitividad que conviven en la cancha no pasan desapercibidos a los sentidos del publico, que no considera estar observando un interesante espectáculo deportivo.

De las diferentes posibilidades que existen para equilibrar este factor, por ejemplo, otorgar el saque al que pierde el tanto, o realizar el saque por set - como en el tenis -no son, en mi humilde opinión, excesivamente acertadas, por que quizás equilibraríamos los tanteadores, pero no el juego. Las fórmulas correctoras no deberían venir por anular la ventaja que otorga el saque - elemento intrínseco de la pelota que no debiera cambiar- sino por disminuir ésta, para que no genere sensación de excesiva desigualdad. En esta línea creo que merece la pena probar qué sucedería si el que ejecuta el saque lo haría desde mas lejos, o cómo influiría el hecho de que la pelota fuera elegida por quien resta y no por quien saca.



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