Consciente de que se ha convertido en un personaje polémico, el reelegido presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, (Jaén, 1968) recalca que su única ambición es representar «el sentir mayoritario» de los afectados por ETA. Y no sólo insiste en que el Gobierno patrocinó la retirada candidatura de su oponente, Pablo Broseta, sino que acusa al Ejecutivo de querer «acabar con el proyecto de la AVT».
-¿Han salido las víctimas más unidas o más divididas de esta asamblea?
-A través de la supuesta división de las víctimas se ha buscado dar legitimidad a un número minoritario de ellas. Pero la asociación ha salido fortalecida y mucho más unida por el respaldo de la inmensa mayoría de los asociados.
-Se ha proyectado una imagen de rencillas y tensión nada edificante.
-En una asociación democrática lo que enriquece es que haya distintos pensamientos. ¿Por qué no reconocer a las víctimas la pluralidad que se reconoce a cualquiera?
-Siempre ha negado que la AVT esté politizada, pero Mayor Oreja y Acebes defendieron su candidatura.
-Más bien salieron en defensa del proyecto de las víctimas. Si hay politización porque alguien apoye un proyecto, también la habrá cuando desde el Gobierno se ataca a esta junta y se lanzan calumnias. Habría que preguntarse si politizar no es también intentar destruir a quienes defienden un proyecto contrario a la negociación.
-¿Está diciendo que el Gobierno quiere destruir a la AVT?
-El Gobierno emprendió una campaña de acoso y derribo contra la AVT a raíz de la manifestación de Bono, ha querido mermar nuestra capacidad económica retirándonos subvenciones, no ha asistido a nuestros actos. A estas alturas ya nadie duda de que el Gobierno quiere acabar con el proyecto de la AVT porque es el único obstáculo para la rendición ante ETA y lo ha demostrado con un millón de personas en la calle.
-Broseta defendía que las víctimas fueran interlocutor preferente en el proceso de paz. Dadas sus malas relaciones con el Gobierno, ¿usted está en condiciones de serlo?
-Yo represento el sentir de la mayoría de la AVT, que es contrario a cualquier negociación. Y no tenemos que sentarnos en ningún proceso de paz porque el Estado de Derecho tiene la fuerza suficiente policial, judicial y política para destruir a cualquier banda terrorista.
-¿No creen al Ejecutivo cuando insiste en que no habrá precio político?
-El Gobierno carece de credibilidad porque ha mentido durante mucho tiempo. Decía que las cartas de extorsión eran anteriores a la tregua y ETA lo ha desmentido en su última entrevista, igual que quedó desmentido que no hubiera contactos con la banda o que EHAK no fuera lo mismo que Batasuna.
-Firmaron un documento con otras asociaciones en el que admitían que el fin de ETA estaba cerca.
-La frase está sacada de contexto porque quedaba muy claro que llegaría sólo si se aplicaba el Pacto Antiterrorista.
-¿Y a día de hoy confían en ver pronto el fin de ETA o no?
-Va a depender del Gobierno. Si el Gobierno se rinde estaremos ante su final, porque la banda desaparecerá si consigue lo que pide: amnistía, independencia y la anexión de Navarra. ¿Pero para que habrían servido entonces tantas víctimas? Le pondré un ejemplo: se puede evitar la violencia en un atraco si el director del banco sale a la puerta con la saca de dinero. Eso es lo que hace el Gobierno: salir con la saca y esperar a que se la lleven. Pero eso sería el final de ETA y el principio de muchos otros terrorismos que utilizarían la misma estrategia para presionar a un Gobierno débil.
-¿Albergan temores sobre una posible excarcelación de presos?
-Puede haberla perfectamente. La amnistía no está contemplada en nuestra Constitución pero puede haber primero un acercamiento y después la concesión de terceros grados, que está en manos de jueces de vigilancia penitenciaria y que sólo podría ser recurrida por el fiscal general del Estado. Y con el que tenemos sería muy fácil sacar a todos los presos de ETA en los próximos años a la calle.
-¿Qué sabor de boca les dejaron las palabras de Otegi sobre las víctimas?
-Evidenció su necesidad de confundir a la ciudadanía para que le legalicen de cara a las municipales, prostituyendo y manipulando el lenguaje para sembrar confusión.
o.barriuso@diario-elcorreo.com