Escapar de los atascos en la A-8 no es fácil, ni para los conductores ni para los partidos políticos que intentan buscar soluciones. Ayer volvió a demostrarse en las Juntas Generales, donde el debate de dos iniciativas del PP y EB acabó sin acuerdo. Una de las medidas más solicitadas es la apertura de carriles reversibles, que en Vizcaya sólo se aplica en contadas ocasiones. El Departamento de Interior del Gobierno vasco prepara un informe técnico para facilitar su utilización con mayor regularidad.
Según explicó el diputado de Obras Públicas y Transportes, Eusebio Melero, el trabajo determinará «en qué tramos de la autopista se pueden abrir carriles reversibles» con plenas garantías de seguridad. Para ello es necesario analizar las características del trazado y la intensidad de tráfico en ambos sentidos. El protocolo en el que trabajan Interior y la Diputación -«llevamos diez meses de reuniones»- también contempla el papel de las vías alternativas a la A-8, como la N-634 y el corredor del Txorierri, y «la actuación de las grúas», un factor determinante en el tiempo de resolución de un incidente. «Está previsto firmar un convenio con la asociación de gruístas», añadió el diputado.
Los partidos del gobierno foral se remitieron a sus conversaciones con el Gobierno vasco y rechazaron las propuestas de la oposición para agilizar el tráfico en la A-8. Ezker Batua puso el acento en el uso de carriles reversibles «como válvula de escape. En otras comunidades autónomas ya lo hacen», recordó José Ferrera. El PP, convencido de que «ninguna medida por separado va a solucionar el problema», defendió un plan de actuación más ambicioso. Además del by-pass, propone elevar el límite de velocidad a 100 con suelo seco e instalar paneles informativos en los accesos a la autopista.
Estas mismas propuestas ya fueron debatidas en pleno el 29 de noviembre y quedaron rechazadas. «Esto parece el 'Día de la marmota'», ironizó la representante del PNV, Ana Reka, en alusión a la película 'Atrapado en el tiempo'. «El 'Día de la marmota' se celebra en la A-8 todas las mañanas y lo viven cientos de miles de vizcaínos», replicó Jesús Isasi.
Tanto Ana Reka como el representante de EA, Joserra López-Larrinaga, insistieron en que la apertura de carriles reversibles es «técnicamente complicada. En algunos tramos hay dos niveles de circulación o curvas pronunciadas. Y hay que tener en cuenta la intensidad de tráfico. En las comunidades donde los utilizan tampoco se libran de atascos de hasta cinco horas en la entrada a las grandes ciudades», apostilló Reka. Finalmente, las iniciativas decayeron ante la mayoría absoluta de PNV y EA. «Da la sensación de que no se puede adoptar ninguna medida», criticó el socialista Segundo Calleja. «Quizá hay demagogia por parte de unos y falta de voluntad por parte de otros».