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Martes, 16 de mayo de 2006
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Luz eléctrica
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DE CUANDO EN CUANDO OLMO Oh vosotros! amados lectores que disfrutáis (que disfrutamos, porque yo también me incluyo entre los usuarios) de la luz eléctrica sin darle apenas importancia. Volved la vista hacia aquellos tiempos en los que los hogares bilbaínos se iluminaban con llama de petróleo. A vosotros va dirigido este ejercicio retrospectivo que voy a hacer aprovechando un anuncio aparecido en 'El Noticiero Bilbaino' del 3 de marzo de 1890. Oído al parche.

Todavía no existía en las casas de la villa la red encargada de llevar la bendición de la luz y la fuerza eléctrica a los hogares, pero ya comenzaba a asomar la luz incandescente. Pero ¿Que se podía hacer para tener luz eléctrica en casa sino existía la red de conducción eléctrica?

Y aquí es donde entra en acción el ingenioso invento que voy a ofrecerles, y que viene a ser similar al del butano, que permitió disfrutar de las ventajas del gas en los domicilios que no tenían servicio de gas. ¿Como se consiguió aquel prodigio? Lo van ustedes a ver cuando lean el anuncio que apareció en el periódico bajo el título de 'Luz eléctrica sin dínamo'. Porque durante muchos años, la única aplicación de la electricidad fue la de producir luz, y aún hoy en día, ya por costumbre y por inercia, seguimos llamando al recibo del consumo eléctrico, el «recibo de la luz». Pero leamos el anuncio que decía así:

«El Sr. don Isidoro Cabanyes, tan distinguido electricista como ilustrado artillero, ha resuelto al problema de facilitar a domicilio la luz eléctrica incandescente, por medio de una pila de su invención». Y seguía. «Por su procedimiento están ya alumbrando en el Ministerio de la Guerra ocho lámparas de seis bujías cada una, que reciben el fluido de una batería eléctrica compuesta de dieciséis elementos de la invención del señor Cabanyes. La luz así producida es tan barata como la del petróleo y lo mismo puede obtenerse en pequeñas proporciones para el uso doméstico que en grandes focos para establecimientos industriales».

Ahí lo tienen ustedes. En 1890 comenzaron a disfrutar los bilbaínos de la luz eléctrica gracias al ingenio de un distinguido electricista e ilustrado artillero.



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