El Departamento vasco de Interior ha prohibido las concentraciones previstas para el próximo viernes ante diversas sedes de partidos vascos, que fueron anunciadas por la organización ilegal Segi, ha informado hoy la citada Consejería.
El Departamento ha remitido dicha resolución a las dos personas (particulares) que suscriben las convocatorias frente a la sede del PSE en Vitoria y frente a la sede del PNV en Bilbao. Una tercera convocatoria, que no ha sido comunicada formalmente, frente a la sede del PSE en Donostia, tendría igualmente la consideración de ilegal al no haber cumplido en este caso sus convocantes los preceptivos trámites legales.
La decisión de prohibir las convocatorias ha sido motivada por la coincidencia de los actos comunicados por los particulares con el llamamiento sobrevenido de la organización ilegalizada Segi, "que hace presumir que se trata de una única convocatoria, que legalmente no puede realizar dicha organización", ha recordado Interior.
A ello añade Interior "las amenazas vertidas hacia diferentes personas públicas e instituciones que se recogen en los carteles firmados por Segi, que desvelan las verdaderas características e intenciones de las concentraciones y de quienes las convocan". El Departamento no excluye que las movilizaciones planteadas por Segi respondan, además, a una decisión previa de buscar enfrentamientos con la Ertzaintza "para generar luego debates artificiales sobre dicha intervención".
Críticas de Batasuna
La respuesta de Batasuna ante dicha prohibición no se ha hecho esperar. La formación ilegalizada ha acusado al PNV de "poner obstáculos" al proceso de paz y consideró un "hecho muy grave" la prohibición de las concentraciones convocadas por la organización ilegal Segi ante sedes de partidos políticos.
En un comunicado Batasuna señaló que el PNV se ha erigido en "verdugo de los derechos civiles y políticos de los ciudadanos" y lamentó que "todavía algunos apliquen viejos esquemas de conflicto". Los reproches se centraron en las figuras del consejero de Interior, Javier Balza, el lehendakari, Juan José Ibarretxe, y el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, quienes según afirman "no pueden seguir poniendo obstáculos", por lo que les pidió que "desactiven las medidas represivas".