Los 29 encausados por su presunta participación en la matanza del 11 -M comenzaron ayer a comparecer en la Audiencia Nacional para que el juez les comunique uno por uno su procesamiento, los delitos imputados y para que presenten alegaciones en su defensa.
Los ocho sospechosos citados ayer rechazaron su implicación en los atentados y reiteraron su inocencia ante la juez Teresa Palacios, que es quien se ocupó del trámite procesal en sustitución del instructor Juan del Olmo, que se encuentra de baja por enfermedad desde que hace un mes dictase el auto de procesamiento.
Una de las incógnitas de la jornada era si acudiría a la cita judicial el procesado Saed el Harrak, el marroquí excarcelado el miércoles de la semana pasada debido a un error del juez Del Olmo y de la fiscal Olga Sánchez y que ya no podrá volver a prisión antes del juicio. El Harrak, que está vigilado por la Policía de forma permanente y tiene prohibido salir de la Comunidad de Madrid, llegó a la Audiencia Nacional acompañado por varios agentes de paisano, que no se separaron de él. El procesado reiteró su inocencia ante Palacios y dijo en los pasillos que «no tengo miedo, estoy tranquilo, porque no he hecho nada».
«Cabeza de turco»
El primero en comparecer fue Jamal Zougam, acusado de ser uno de los autores materiales de la masacre. A la salida, una vez concluida la declaración, gritó: «No tengo nada que ver. Soy un cabeza de turco y los testigos -que le sitúan en uno de los trenes dinamitados- son falsos». Zouhier pidió en los pasillos que la justicia exija responsabilidades a los policías y guardias civiles a los que supuestamente avisó de lo que iba ocurrir antes de los atentados y no le hicieron caso. Dijo que son más culpables que los recién condenados por el 'caso Bono'.
Más discreto fue el ex minero José Emilio Suárez Trashorras, quien no quiso hacer declaraciones ni a la juez ni en los pasillos.