Jaime Alonso es hijo y nieto de marinos, tiene 53 años y es el capitán del 'Fortuny'. Lleva más de 30 años recorriendo el mundo a bordo de diferentes buques. Su misión en el ferry no se limita a dirigir la nave y las maniobras de entrada y salida a puerto. Es el responsable de todo lo que ocurra dentro. Por eso puede afirmar con conocimiento de causa que «lo más difícil es navegar con pasajeros porque te da muchos sobresaltos. Alguien que se cae, se pone enfermo...». Su puesto le obliga a estar siempre pendiente y enterado de lo que ocurre. «Puedo recorrer el buque con los ojos cerrados y reconozco cualquier ruido extraño que haga el barco», bromea. «Por eso se dice que los capitanes no dormimos, descansamos. Siempre estamos con un ojo abierto».
Pero no es la responsabilidad lo más duro de vivir en alta mar. Ni él ni las 76 personas que conforman la tripulación se bajan físicamente del barco en dos meses. «Después tenemos 35 días de vacaciones, pero hasta que llegan hay que pasarlo», explica el capitán. Aunque todo es acostumbrarse. «Cuando embarqué la primera vez se me hizo muy cuesta arriba. Pero luego te integras y se te pasa», reconoce Juan Carlos Landeta, capitán de marina mercante y segundo oficial del 'Fortuny'. Es más, asegura que entre marinos se comenta que tienen «la relación amorosa perfecta. Cada dos meses es como volver a empezar».
Este getxotarra lleva 17 años dedicado a la mar y acaba de vivir una experiencia «inolvidable». «Vivo en Algorta y veré dos veces por semana mi casa desde el barco». Cuenta que ha sido «muy emocionante» entrar a bordo del 'Fortuny' al puerto de Bilbao.