Como tercera acepción, en el Diccionario de la RAE, y en femenino, significa prostituta. Bueno, al menos en este caso queda claro el oficio y el servicio. En la segunda acepción, pillo, sinvergüenza, holgazán, ya tenemos dudas. Existen pillos por necesidad, y este país y su tradición de rancia picaresca sabe de muchos que incluso han trascendido a la literatura como héroes de los pobres. En este caso estarían los doscientos muertos de Nigeria: fueron a robar gasolina y se quedaron en puros huesos calcinados. Golfos obligados por la necesidad que intentan robar, por pura supervivencia, un bien de sus tierras que otros, golfos de corbata, se llevaban a su bolsillo.
Para el caso de los sinvergüenzas ya no nos sirven quienes hacen de la inteligencia un recurso extremo ante la extrema necesidad de sus vidas. Aquí encuadraría, bronceado con fijación permanente, Zaplana. Por ejemplo.
No los mueve la necesidad, sino la pura desproporción de acumular.
Lo triste es constatar que los pillos por necesidad perecen, por accidente o encarcelación, y los golfos por puro regocijo en la golfería aún se permiten el lujo de protestar y demandar a su vez a quien sea menester. Practican, con encomiable desparpajo, el enmierde general, practicando la prebenda del señorito sobre la fámula que, sorprendido y afeado en su conducta, se revuelve contra el moralista esgrimiendo su sacrosanto derecho a ejercer su despótico poder sobre quienes, naturalmente, son unos pobres inferiores.
Añadan al calificativo de sinvergüenza el de holgazán y tendrán el retrato perfecto del golfo con corbata, bronceado permanente y desfachatez sin límites. Ni siquiera gastan una neurona en la originalidad. Roban y saquean el patrimonio común con impostada sonrisa y arrogancia, sin necesitar un ápice de ingenio como en el caso del golfillo por hambre o necesidad. Las comilonas atrofian las neuronas. Las dietas de lujo también.
En una sociedad donde los golfos de lujo y gomina triunfan con descaro, ¿qué rayos podemos contarles a los más jóvenes de la tribu sobre la ética? En caso de no acceder a la parte alta del pillaje, siempre les quedará el recurso de la golfería cutre y televisiva. Por ejemplo.
Vamos a necesitar una revisión a fondo del Diccionario de la RAE. No se puede encuadrar en el mismo epígrafe a especies de tan diverso pelaje. Las prostitutas ofrecen un servicio y dejan clara la tarifa y el oficio. Imposible equipararlas a los golfos de 'alto standing'. Por respeto a las prostitutas.