Con el Alavés en Segunda por su mala cabeza, al descenso deportivo le acompañará la depreciación económica de la entidad. La irreparable pérdida clasificatoria tendrá un efecto inmediato y demoledor en las cuentas del próximo ejercicio, el que será su trigésimo segundo en la categoría de plata. De acuerdo a una estimación realizada por EL CORREO sobre la base de presupuestos anteriores y previsiones de futuro, los ingresos para el curso 2006-07 se reducirán en torno a la mitad respecto a los manejados para éste, de agitada estancia en Primera. En términos generales, el desfase se puede cifrar entre nueve y diez millones de euros.
Para una sociedad anónima como la del Alavés, de capital medio-bajo para lo que se estila en el fútbol profesional de primer nivel, su tesorería se sustenta principalmente sobre el dinero que percibe por la venta de sus derechos de televisión e imagen. La temporada que ahora termina le han dejado algo más de siete millones de euros, que iban a ser casi nueve con el nuevo contrato firmado para Primera, con estreno la próxima Liga y vigencia para tres años.
Pero lamentablemente el descenso traerá por consiguiente una rebaja sustancial en una partida vital para la salud financiera del Alavés. En Segunda, la entidad de Dmitry Piterman cobrará entre millón y medio y dos millones de euros por ceder sus derechos televisivos a Sogecable, una cantidad sujeta al número de partidos retransmitidos y a sus logros clasificatorios, entre otras variables. Esto implica que el club de Mendizorroza dejará de ingresar en torno a siete millones de euros, el costoso peaje que deberá asumir por perder su plaza en la mejor liga.
La 'tele' representa para el Alavés un 40% del total de sus ganancias en Primera y un 28% para Segunda. No son las únicas, pero sí las más relevantes. De la misma forma que perderá por esto, sus finanzas también se resentirán por las otras tres partidas que sostienen el presupuesto: la venta de abonos, la publicidad estática y dinámica y las taquillas.
Sobre la base de las cuentas y previsiones de otros ejercicios contables, los socios dejaban al Alavés por la compra del carné unos cuatro millones de euros en Primera, un dinero que se redujo a la mitad las dos anteriores campañas en Segunda, lo que podría repetirse en breve. De igual forma se debilita la partida de publicidad. Cuatro millones suele ser el ingreso habitual en la máxima categoría por tres o algo menos en la división inferior. Menos acusado se perfila el desfase previsible por la venta de entradas de Liga y Copa. Éste podría rondar el medio millón de euros de diferencia entre Primera y Segunda.
Un balance doloroso
El Alavés asume que el descenso traerá consecuencias dolorosas para su tesorería. Ante la drástica rebaja de los ingresos no le quedará más remedio que apretarse el cinturón, recortar pagos, sobre todo los relativos a los sueldos de los futbolistas, y ante todo aprovechar la venta de algún jugador este verano para corregir sus deudas y afrontar el futuro con una perspectiva más saludable. Tratará cuando menos de equilibrar ingresos y gastos o, mejor aún, de que los primeros sean superiores a los segundos.
Y en espera de que así sea, lejos de ahorrar, Piterman ha anunciado una inversión, un gasto añadido y no previsto con la compra de una franquicia norteamericana por 300.000 euros, más lo que cueste el resto del proyecto.