Pasqual Maragall no quiere hablar de su candidatura a la Presidencia de la Generalitat hasta que pase el referéndum sobre el Estatut. El asunto sucesorio «no toca», dijo ayer, aunque admitió por primera vez que el PSC tiene nombres suficiente para resolver la cuestión si opta por no presentarse a la reelección en los comicios del otoño.
En un desayuno informativo en Madrid, Maragall destacó que «no es el momento» de abrir el debate sobre su candidatura, porque ahora debe dedicar todos sus esfuerzos a dar a conocer el Estatut y pedir a los catalanes el voto. Preguntado hasta en cinco ocasiones sobre si querría optar a la reelección, escurrió el bulto y aseguró que «el día después del referéndum 'ja parlarem' (ya hablaremos)».
Aunque dijo que aún no está de despedida, se mostró «totalmente de acuerdo» con la afirmación del ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, de que en el PSC hay «banquillo suficiente» para sustituirle. «El problema -añadió Maragall- es elegir». A su juicio, no habría objeción a presentar como cabeza de lista a un líder político no nacido en Cataluña, como es el caso del ministro de Industria, José Montilla.
En numerosos círculos del PSC y del PSOE se barrunta ya la posibilidad de que Maragall se retire tras el referéndum del 18 de junio y dé paso a otros dirigentes. Creen que así los socialistas podrían evitar un posible voto de castigo a una gestión sepultada por la reforma de la carta autonómica y por el «fracaso» del tripartito.
En el PSC se ha dado orden de no abrir este debate hasta después de la consulta, pero son muchos los que en privado hablan ya de un necesario cambio. El problema, según fuentes socialistas, es que si esperan a que pase el referéndum quedará muy poco tiempo para dar a conocer al sucesor. Esta coyuntura podría obligar a recurrir de nuevo al actual jefe de la Generalitat.
Zapatero y Mas
Maragall negó ayer que José Luis Rodríguez Zapatero le pidiera la pasada semana en la reunión que celebraron en el Senado que anuncie su retirada antes del referéndum. Además, dijo no tener «ni idea» de si el presidente del Gobierno y el líder de la oposición en Cataluña, Artur Mas, pactaron el pasado 21 de enero el futuro del Ejecutivo central y el catalán. No obstante, consideró «difícil» que puedan acordar «nada» al respecto, porque dependerá del voto de los ciudadanos.
El presidente de la Generalitat consideró que Cataluña no atraviesa una situación de «emergencia máxima» que requiera un pacto de gobernabilidad entre el PSC y CiU, aunque elogió el ofrecimiento de Mas a garantizar la estabilidad del Govern tras la salida de ERC.
Maragall lamentó que el PP casi logró «desestabilizar» al Gobierno de Zapatero, como reflejaron las encuestas en las semanas posteriores a la aprobación del Estatut en Cataluña, y consideró que tanto los populares como sus anteriores socios de ERC han sido los «fundamentalistas extremos» por su 'no' al texto aprobado por las Cortes Generales.
Unos 'noes' que, argumentó, caerán «en el mismo saco», porque no se podrá distinguir su intencionalidad. Pidió a los catalanes un voto masivo a favor del texto porque así el PP recibirá «una lección democrática de Cataluña». Por último, alertó de que si se rechaza el Estatuto, «las consecuencias serían la parálisis de Cataluña, la derrota del catalanismo y de la España plural».