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Jueves, 18 de mayo de 2006
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Lazos estrechos
La genética apunta a que la separación del hombre y el chimpancé fue un proceso largo con periodos de hibridación entre las dos especies
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Ocurrió antes, se prolongó muchísimo en el tiempo e incluyó episodios de hibridación entre las dos especies. La separación del hombre y su pariente vivo más próximo, el chimpancé, ni fue sencilla ni sucedió de la noche a la mañana, según un estudio genético de cientificos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y de la Universidad de Harvard que hoy publica la revista 'Nature'.

El equipo dirigido por Nick Patterson, del MIT, apunta a que ambas especies emprendieron caminos por separado «no hace más de 6,3 millones de años y probablemente hace menos de 5,4 millones de años», frente a los entre 6,5 y 7,4 millones de años de que se hablaba hasta ahora. Fue entonces cuando culminó un proceso que habría empezado unos 4 millones de años antes.

«El estudio arroja unos resultados inesperados sobre cómo nos separamos de nuestros parientes más próximos, los chimpancés. Hemos descubierto que la población que existió en la época en la que aparecieron las especies del hombre y el chimpancé era diferente a cualquier otra población moderna de simios. Algo muy raro ocurrió entonces», ha dicho David Reich, uno de los autores.

Los genetistas se habían centrado hasta ahora en cuantificar las diferencias entre nosotros y los chimpancés, que sólo afectan al 1% del genoma. Los científicos sabían que algunas regiones de los genomas de ambas especies son más 'viejas' que otras, lo que se achacaba tradicionalmente al ancestro común de humanos y chimpancés, pero el nuevo estudio es el primero que ha datado esas diferentes antigüedades en el genoma, con sorpresas incluidas.

Sorpresas genéticas

La primera es que desde el principio hasta el final de la separación de las dos especies pasaron cerca de 4 millones de años, mucho más de lo esperado. La segunda es que las regiones más jóvenes compartidas datan posiblemente de hace menos de 5,4 millones de años; es decir, que la separación definitiva no se produjo hasta entonces. Y la tercera es que el cromosoma sexual X, el femenino, es de los más recientes, una media de 1,2 millones de años más joven que los otros 22 cromosomas no sexuales.

Un origen de los humanos entre hace 6,3 y 5,4 millones de años dejaría fuera de los homínidos a Toumaï ('Sahelantropus Tchadensis'), considerado hasta ahora el primer homínido. Patterson dice que puede deberse a que Toumaï sea más reciente o a otra razón: que fuera uno de los híbridos que pudieron existir durante esos millones de años desde que empezó la divergencia de humanos y chimpancés hasta que las dos especies se separaron definitivamente. Algo similar pasaría, según los autores, con otros fósiles anteriores a ese momento, como 'Orrorin tugenensis'.

«La hibridación entre los antepasados del hombre y del chimpancé explicaría tanto el amplio abanico temporal de las diferentes regiones de los genomas como el relativo parecido de los cromosomas X. Que este tipo de episodios evolutivos no se hayan visto más a menudo en animales podría deberse sólo a que no las hemos buscado», sentencia Reich.



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