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Jueves, 18 de mayo de 2006
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VIZCAYA
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El ruido del tráfico en calles de Bilbao supera en un 30% las recomendaciones sanitarias
El Ayuntamiento elabora un mapa acústico que servirá para erradicar las zonas más castigadas Un vehículo realizará más de 1.100 mediciones en distintos puntos
El ruido del tráfico en calles de Bilbao supera en un 30% las recomendaciones sanitarias
PRECISIÓN. El 'Smart' está dotado con un micrófono de 4 metros de altura. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ
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LOS DATOS

LOS DATOS
Estudio: Entre 1.100 y 1.400 puntos. Hasta ahora, se han realizado 200 en Deusto, San Ignacio y Uribarri.

Decibelios: El nivel recomendado para zonas residenciales es de 65 de día y 55 por la noche. En algunas calles se registran hasta 89, en función del horario y el tráfico.

Medidor: 'Smart' que incorpora un micrófono de 4 metros de altura.

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Más de cien mil vehículos circulan a diario por la capital vizcaína e intentan esquivar uno de los 'cánceres' de las grandes ciudades: los atascos. Este endiablado tránsito genera además un grave problema sonoro, fruto del sonido de motores y tubos de escape. Hacerse oír en este ambiente resulta a veces complicado para los bilbaínos, que en algunas calles de la ciudad se enfrentan a niveles de ruido que superan hasta en un 30% lo recomendado por las autoridades sanitarias.

Para atajar este problema, el Ayuntamiento ha iniciado hace tres semanas una campaña cuyo objetivo es elaborar el mapa acústico del tráfico en Bilbao. La directiva europea establece como fecha límite para su elaboración junio del próximo año. Los técnicos se enfrentan a más de 1.100 mediciones por los diferentes distritos.

Para llevarlo a cabo con mayor rapidez y garantía, el Consistorio presentó hace un mes su última adquisición en materia de sonometría. Se trata de un vehículo 'Smart' que, gracias a sus reducidas dimensiones, permite recoger datos 'in situ' y enviarlos vía modem a la central del área de Medio Ambiente. Equipado con un monitor de ruido con un analizador de sonido, un micrófono de intemperie, batería, localizador GPS y ordenador portátil, su coste ascendió a 56.700 euros.

El motor de este medidor empieza a funcionar a las nueve de la mañana. Los turnos se dividen, hasta ahora, en dos: de 9 a 13.00 y de 16 a 20 horas. «Se trata de franjas en las que la actividad es abundante, por lo que se fijan cifras muy reales. En el futuro, se harán también por la noche y en festivos», justificó la técnico municipal responsable del vehículo, Eva Ortiz de Mendibil. Para ella, el sistema es «sencillo y, a veces, agotador». Aparca el coche y repite una media de seis veces al día la misma operación. Ayer, una de las zonas marcadas en el mapa fue la calle Uribarri.

Comprueba la calibración del micrófono y le coloca la pantalla antiviento. A continuación, eleva el mástil de 4 metros, situado en el techo del coche, mediante presión de aire y arranca el programa informático. Los volúmenes de ruido fluctúan cada vez que pasa cualquier vehículo durante períodos que oscilan entre los quince minutos y la media hora. «La altura está pensada para que no recoja el sonido de las voces, sino sólo el de la circulación», apunta la técnico. El problema surge cuando hay obras. «El otro día, en Huertas de la Villa, tuve que pedir a tres operarios que parasen hasta que terminase de medir porque su ruido solapaba el de los coches», reconoce.

328 vehículos

El nivel medio registrado en Uribarri marca 73 decibelios y bajando. El paso de una moto lo eleva a 84 y un camión hasta 89, 24 decibelios más alto que el nivel recomendado en zonas residenciales. «Muchas veces no influye tanto el número de vehículos como el tipo de calle. En las vías estrechas hay mucha resonancia», señala Ortiz de Mendibil. Prueba de ello es que Tívoli y Sagrado Corazón registraron ayer 68 decibelios. A pesar de que en la rotonda el portátil llegó hasta 84, los mismos que marcó el tranvía a su paso por Uribitarte.

Zabalburu, Moyua, Sabino Arana y Lehendakari Aguirre se perfilan como los puntos más ruidosos. Las mediciones realizadas en este último plasmaron en un cuarto de hora el paso de 328 vehículos y 74 decibelios. De momento, sólo se han evaluado 200 puntos y el mayor inconveniente es la lluvia. «El chapoteo hace interferencia», comenta la técnico. «Lo cierto es que queda mucho trabajo por hacer», concluye.



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