A Roberto Verino, uno de los diseñadores más importantes de España, la moda se le ha quedado pequeña. Amplía sus negocios con la producción de cerámica y vino.
-Con la reapertura de su tienda, ¿busca segundas oportunidades?
-¿Hombre, no! Busco las mejores. Bilbao es una ciudad con un gran potencial y ahora incorporo el mundo de los accesorios.
-Que es de lo que viven los grandes diseñadores.
-Esperamos que algún día tenga la trascendencia que efectivamente tiene para las grandes marcas.
-Comparte acera con Adolfo Domínguez y Zara, y está muy cerca de Pernas. ¿Son los gallegos un lobby?
-Hemos establecido una estrategia de futuro: además de ofrecer el mejor diseño y mucha calidad, distribuimos a través de nuestros puntos de venta. ¿Qué ganamos?
-¿Qué?
-Nuestro producto llega al consumidor un 40% más barato.
-¿Es usted una ganga?
-Sí. Parece una definición un poco despectiva, pero es una realidad. Con nuestros precios, somos una inversión. La estrategia del 'usar y tirar' te iguala a todo el mundo, aunque acabas gastando más.
-¿Intenta hacer feliz a la gente?
-¿Qué otro papel más noble podríamos tener los diseñadores!
-¿La mejor ropa es la que todo el mundo quiere ponerse?
-¿No siempre! No podemos obviar una realidad: no todo le vale a todo el mundo. Intento vestir y hacer feliz a una inmensa minoría. No me quedo con la élite. Nos contenemos y controlamos mucho los precios para ser accesibles y complacer al mayor número de personas.
-¿Eso desvaloriza la marca?
-No. La revaloriza porque la llevas al máximo nivel social. Armani, el maestro, vende 100 veces más que yo y su marca no está nada desvalorizada. Todo lo contrario.
-Pero lo caro es más sugerente.
-El lujo pretende ser excluyente y, de hecho, se dirige a la gente con mensajes como 'Tú, no insistas que no puedes'. Intento ser mucho más cercano a una realidad social que me hace sentir bien.
-'La inspiración es muy importante pero conviene que te pille trabajando'. ¿Aún cree que la genialidad es la constancia en el trabajo?
-Soy discípulo de Picasso. Si no estás convencido de que el trabajo es la clave, podrás ser muy genial de vez en cuando, pero si no aplicas esas genialidades se quedarán en simples momentos de lucidez.
-¿Mantiene el empeño de no vestir a 'fashion-victims'?
-Valoro a las personas capaces de quererse, con una alta autoestima y que ven en mí un colaborador. Una 'fashion-victim' está excesivamente obesionada y no tiene claro lo que le conviene. Quiero clientes inteligentes.
-¿Cómo da con ellos?
-Haciéndoles propuestas con el máximo rigor. Y que ellos elijan, no porque yo lo imponga.
-¿La moda tiene dar que pensar?
-Indudablemente. Pienso en esa gente que reflexiona sobre lo que le hace falta, más le conviene y mejor le sienta. ¿Dejémonos de llevar por las apariencias!
-¿Le resulta difícil dar la talla como modisto?
-Es un ejercicio estresante. Tenemos dos colecciones al año. Puedes triunfar en una y fracasar en la otra. Pero su pregunta es común a todos los profesionales que se creen profesionales de verdad y se lo toman en serio. ¿O usted no intenta superarse todos los días?
«Quiero ser el mejor»
-¿El estilo se guarda en el armario o se exhibe en la calle?
-El estilo se tiene y se educa. El que lo tiene lo lleva puesto y no lo guarda. Quien lo esconde en el armario, pierde una gran capacidad de seducción.
-¿La elegancia nunca pasa de moda?
-Jamás, pero no está en ir a la última, sino en ser uno mismo.
-Ganador tres veces del premio 'T' de Telva y la 'Aguja de Oro'. ¿Los premios se ganan o se merecen?
-Son como la lotería. Tú juegas y, de vez en cuando, te premian. No sé hasta qué punto uno es merecedor, pero, como todo en la vida, para ser primero, segundo o tercero tienes que competir, ¿no? Siempre intento ser el mejor.
-Empresario vinícola, ¿se pone a resguardo por si vienen mal dadas?
-¿Qué va! Es un hobby maravilloso relacionado con la moda. Con el vino, seduzco otros sentidos.
-¿Qué le resulta más fácil, vestir las botellas o a las personas?
-Fácil no hay nada. Pero la moda es más exigente y evolutiva.
-Para no desentonar con la moda, ¿los vinos le gustan de aguja?
-En el vino prefiero que no aparezca. Ja, ja. Lo siento por los vuestros. Bastante aguja tengo por el otro lado.
-Ropa, bodegas, cerámica... ¿Qué más quiere poner de moda?
-Me faltan asignaturas indiscutibles como la ropa interior, vestir el hogar, que no he sido capaz...
-¿Vestirnos también la casa?
-¿Por qué no? Soy ambicioso.
-En su caso, la gloria no es efímera.
-Me gustaría que el día de mañana me pasara como a los grandes modistos que han sido aún más grandes después de desaparecer.