Cannes dejó ayer atrás los oropeles publicitarios de 'El código Da Vinci' para entrar en competición. Y se topó con que las dos primeras películas en liza coinciden en su voluntad de denuncia política. El británico Ken Loach presentó su visión de la lucha por la independencia irlandesa y la posterior guerra civil en 'The Wind Shakes the Barley', mientras que el chino Lou Ye retrata la historia de su generación, marcada por la revolución estudiantil y la matanza de la plaza de Tiananmen, en 'Palacio de verano'.
Es habitual que Loach toque temas sociales, pero no históricos. Lo hizo con la Guerra Civil española en 'Tierra y libertad' y repite ahora en 'The Wind Shakes the Barley', donde narra las luchas por la independencia irlandesa en 1920. Un grupo de campesinos forman un ejército de voluntarios capaz de plantar cara a las atrocidades de los soldados británicos y luchar por la libertad de su país. Pero la película va más allá y recoge el enfrentamiento interno de los independentistas irlandeses, una vez conseguido su objetivo, respecto al modelo de país que quieren construir.
La película, acogida con abundantes aplausos, está escrita por Paul Laverty, guionista habitual de Loach, y protagonizada por un grupo de actores irlandeses casi desconocidos a los que se les puede considerar coguionistas, pues recurrieron a los recuerdos familiares para construir sus personajes. En algunas secuencias improvisan discusiones políticas, algo habitual en las películas del director británico.
La producción del filme cuenta con una pequeña participación de la productora del español Gerardo Herrero. Es una película típica de Loach, honesta y sincera, que no ahorra escenas impactantes de violencia y torturas, y que tiene más fuerza cuando muestra la lucha contra los ingleses que, en la segunda parte del filme, cuando aborda la guerra civil irlandesa, que no queda bien explicada.
«La historia de Irlanda es terrible», dijo en Cannes Loach, que recordó que es la segunda ocasión en la que vuelve la mirada a Irlanda. La primera fue en 1989 con 'Agenda oculta', que abordaba el terrorismo de Estado contra el IRA. «Ahora he retrocedido a los años 20 porque no se puede comprender la situación contemporánea sin conocer los orígenes. Si toda Irlanda hubiese estado unida, estos 80 años de lucha se habrían podido evitar».
En la producción china 'Palacio de verano', el joven cineasta Lou Ye recuerda a la llamada 'generación Tiananmen', que es la suya. La cinta sigue las peripecias de un grupo de jóvenes amigos y estudiantes en la universidad de Pekín desde finales de los años 80 hasta la actualidad. Lou Ye intenta compendiar elementos muy dispares -el desencanto amoroso, la caída del Muro de Berlín, la desintegración de la URSS- para explicar la evolución de China. Interesante por lo que cuenta y porque lo hace en una atmósfera de tristeza y de sueños rotos, la cinta resulta demasiado larga y reiterativa.
Reparto superlativo
Para Lou Ye, 'Palacio de verano' no es una película política, aunque «el caos afectivo y de relaciones sexuales de los protagonistas va paralelo a los acontecimientos políticos». El director recordó que los estudiantes pensaban ser más libres que sus predecesores, «y después llegó la represión y se desvanecieron nuestros sueños, pero he querido prolongar la historia hasta el 2003 para mostrar a la China moderna de hoy». La película fue acogida con tímidos aplausos.
La sección 'Una cierta mirada' se ha abierto con una declaración de amor a la capital de Francia. 'París, je t'aime' consta de 18 historias en torno a 18 barrios de París, cada una dirigida por un cineasta de una parte del mundo. La española Isabel Coixet dirige el episodio 'Bastille', protagonizado por el italiano Sergio Castellitto y Miranda Richardson, con pequeñas apariciones de Leonor Watling y Javier Cámara. Los hermanos Coen, Wes Craven y Gus Van Sant son otros realizadores de este filme con un reparto un superlativo que engloba a Nick Nolte, Gérard Depardieu, Miranda Richardson, y Juliette Binoche.