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Viernes, 19 de mayo de 2006
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DEPORTES
ALAVÉS
Téllez dice que entre los jugadores «hay miedo» a hablar de Piterman
El defensa asegura que «nadie puede ver» en Vitoria al presidente del Alavés, del que dice que «no tiene ninguna credibilidad»
Téllez dice que entre los jugadores «hay miedo» a hablar de Piterman
OTROS TIEMPOS. Téllez, en el centro, corre junto a Piterman en pretemporada, cuando la relación era amistosa. / IGOR AIZPURU
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Óscar Téllez, de héroe a villano, desafía a Dmitry Piterman con una sucesión de dimes y dirites inquietante y de muy mal gusto por parte de ambos. Un episodio más, bochornoso, que pone de manifiesto el permanente sainete que se escenifica en torno al Alavés.

Primero, el jugador se quejó de que sus compañeros, en especial los capitanes, no salieran en apoyo de Carreras y él cuando el club les retiró la ficha en enero y también de que el conjunto de la plantilla no arropara a los nueve futbolistas que entrenaron al margen durante dos días tras perder en Valencia, al inicio de mayo.

Después, el martes, en respuesta, Piterman adujo que el ostracismo de Téllez se debió a que «estaba borracho a las dos de la mañana encima de un bar insultando a los turistas alemanes en Murcia» durante la concentración en La Manga. De igual forma, el presidente reveló que el comportamiento del central mereció las quejas de directores de hoteles donde se alojó la expedición en sus viajes y se refirió, por último, a su sobrepeso, porque «un jugador no puede pesar 110 kilos e intentar competir en Primera».

El último capítulo de la retahíla lo escribió Téllez en una entrevista a la 'Cadena Ser' la madrugada de ayer. Nervioso y hastiado, disparó en todas las direcciones. En ningún caso negó las acusaciones vertidas por Piterman, aunque, por lo que dijo, le produce «gracia por no llorar». Por «respeto al equipo» ha permanecido callado largo tiempo, pero se ha decantado por romper el silencio «de mis compañeros». «Hay miedo» a hablar en el vestuario «por lo que pueda ocurrir», denunció el capitán sin brazalete. «Cuando tienes miedo, el jugador no puede, una plantilla no puede vivir como la nuestra, atemorizada», insistió en su ácida y destemplada crítica, con el Alavés recien caído a Segunda División.

Para sostener su tesis, el defensor recordó vivencias en la intimidad del colectivo. «Llegaba el lunes después de perder y los compañeros decían: 'a ver a quién le toca hoy'» en referencia a las regañinas que repartía Piterman entre ellos. «Nadie te lo va a corroborar, algún valiente o alguien que no vaya a seguir», aclara Téllez al periodista. Es más, irritado, ya en el final de la conversación, insiste en romper la privacidad del vestuario y destapar sus diferencias con otros albiazules. «A mis compañeros les he llegado a decir: 'hoy soy yo, mañana puedes ser tú. Luego no me vengas llorando porque te mando, lo más cerca, donde está tu madre», aseveró.

Dmitry Piterman sale muy malparado de las declaraciones radiofónicas de Téllez. Le acusa «de decir una cosa a la cara y otra por la espalda», de saber «poco, poco, poco» de fútbol y de ser «el que manda» por encima del entrenador. «Hace y deshace todo, absolutamente todo», una faceta conocida de la personalidad egocéntrica y absorbente del accionista.

El dinero y el entorno

«Nadie le quiere ver» a Piterman, mantiene Téllez, ni en Vitoria -«lo aseguro yo»- ni «en Santander tampoco». «Tengo que defenderme de alguien que no tiene ninguna credibilidad, espero, para ningún ciudadano español». Por si fuera al contrario, él mismo, su empleado, se encarga de que «la gente de Cádiz, Galicia y Cataluña le conozca».

Téllez, quien declara que «ni sé ni quiero saber, porque no quiero llevarme una sorpresa», a qué se dedica Piterman profesionalmente, denuncia que a él no le ha pagado los emolumentos de esta campaña. «Si denuncia todo el mundo, somos muchos, y no sólo los futbolistas». Aunque no lo asegura, él acudirá a la AFE para reclamar su dinero y sus asesores estudian también la posibilidad de querellarse contra Piterman por las acusaciones de borracho.

Por último, Téllez dedica un apartado a los colaboradores del mandamás. «Es gente maja. Hacen su labor. Le comentan las cosas como él quiere escucharlas». Por ejemplo. «Si me han visto con una cerveza, le dicen que llevaba doce y seis cubatas. Esa gente a veces me ha dado pena», sentencia.



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