El Baskonia conocerá hoy el alcance de las dolencias que ayer impidieron a Pablo Prigioni disputar la segunda parte del encuentro. El base azulgrana tuvo que abandonar el Fernando Buesa Arena en pleno descanso al encontrarse ligeros restos de sangre en su orina. Semejante circunstancia recomendó el traslado inmediato del jugador a un centro hospitalario vitoriano para su revisión médica. Roko Ukic tuvo que encargarse de ocupar su puesto en la dirección durante los segundos dos cuartos del compromiso.
Una vez bajo observación clínica, Prigioni fue sometido a diversos análisis, cuyo resultado se conocerá hoy. A pesar de no tener aún indicios firmes, en el seno del club vitoriano se espera que el contratiempo no pase del mero susto y que el jugador pueda estar disponible para el choque del domingo en Girona.
Malestar con precedentes
Pero la ausencia forzosa de Pablo Prigioni no se debió a un malestar repentino. Según reveló Velimir Perasovic una vez disputado el encuentro, el jugador argentino comenzó la semana con malestar y ataques más o menos agudos de fiebre que le imposibilitaron entrenar con normalidad y le obligaron a permanecer con medicación y bajo atención médica.
Lejos de mitigarse, los problemas se intensificaron a medida que se acercaba el primer encuentro de la serie contra el Akasvayu Girona. Durante el entrenamiento vespertino del miércoles en el Fernando Buesa Arena, el último antes de medirse a los catalanes, Pablo Prigioni debió tomar el camino del vestuario sin poder concluir la sesión preparatoria. Apenas permaneció un cuarto de hora sobre la pista. Su mejoría en las horas previas al encuentro, propició su inclusión en el equipo ayer, pero sus molestias se reprodujeron más tarde.